Las claves secretas de la Capilla Sixtina (texto) Imprimir
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Lunes, 25 de Febrero de 2013 20:20

 

LAS CLAVES SECRETAS DE LA CAPILLA SIXTINA

DECLARACIONES DE AMOR HOMOSEXUAL, SÍMBOLOS FÁLICOS, DENUNCIAS CONTRA LA OPULENCIA DE LA IGLESIA CATÓLICA. LOS FRESCOS CON LOS QUE JULIO II PRETENDÍA  GLORIFICAR EL LUGAR DONDE SE ELIGE AL PAPA PODRÍAN ESCONDER  MENSAJES CRÍPTICOS DE UN VENGATIVO Y EXPLOTADO MIGUEL ÁNGEL. ESTAS TESIS VEN AHORA LA LUZ EN UN POLÉMICO LIBRO.

El país más diminuto sostiene la iglesia más grande y valiosa, el palacio más grandioso y uno de los mayores museos del mundo. Cada año, cuatro millones de turistas abarrotan las 2000 salas de los Museos Vaticanos, el complejo museístico más visitado del mundo. Pero la visión de la estancia donde se elige al Papa puede cambiar radicalmente. Los expertos en judaísmo Benjamin Blench y Roy Doliner, en un libro titulado “Los secretos de la Capilla Sixtina”, revelan el enigmático  significado de un lugar que cambió la Historia del Arte.


El nombre del lugar se refiere  al Papa Sixto IV della Rovere que mandó restaurar la antigua Capilla Magna y replicar, centímetro a centímetro, el santuario del antiguo Templo de Salomón tal como lo describe el profeta Samuel en el “Libro de los Reyes”. Pero fue su sobrino Julio II quien confió a Miguel Ángel los frescos que la han hecho única. Este tardó cuatro años y medio en pintar  las casi 300 figuras del mayor fresco del mundo cristiano que, sin embargo, no incluye ni una sola figura del Nuevo Testamento. El 96% son temas y héroes judíos; el resto, símbolos paganos. Años después, durante otros siete, volvió al andamio para pintar “ El Juicio Final”.

 

Durante años de suciedad de polvo y hollín de velas acumulados sobre las pinturas, impidió verlas en todo su esplendor; tras su limpieza, entre los años 1980 y 1999, se descubrió algo inesperado: muchos de los contenidos de los frescos eran arte subversivo según Blench  Y Doliner. Miguel Ángel engañó al Papa y perpetró un colosal e ingenioso acto de ocultación. Coló de contrabando decenas de mensajes, velados, potentes, exabruptos contra la corrupción de la Iglesia e insultos personales a “Il Papa Terrible”, el infame Julio II, que le encargó, a mayor gloria de sí mismo, el mayor fresco del mundo: más de 1100 metros cuadrados. El Papa quería una colección de retratos suyos, y de Jesucristo  y sus apóstoles. Pero el genio rebelde, poniendo en riesgo su vida, perpetró un panfleto herético contra él y su Iglesia decadente. Eludió la censura papal con códigos simbólicos, mensajes esotéricos y profusión de figuras y detalles, como un prestidigitador

Admirador  de los judíos y su tradición, el neoplatonismo y las enseñanzas místicas,  Miguel Ángel recurrió  a la Cábala y al Talmud para cifrar su mensaje. Contorsionando su cuerpo, alimentándose mal y durmiendo poco, coronó su obra, pero cuando bajó de allí sufría escoliosis, reumatismo, problemas respiratorios, retención de líquidos, piedras en el riñón y problemas de visión. Su “código” secreto sería su venganza póstuma.

  1. BÓVEDA

EN HEBREO. Vemos los cuerpos de Judit (que decapitó a Holofernes) y su doncella unidos por sus brazos y la cesta donde llevan la cabeza del general enemigo. Forman el perfil de una letra griega, la chef, que simboliza el lado cariñoso y femenino del Árbol de la Vida.

POBRE JULIO II. Zacarías fue quien denunció a los sacerdotes corruptos del segundo templo de Jehová. Profetizó que si los sacerdotes no abandonaban su comportamiento corrupto, el templo sería pasto de las llamas. La figura es una alusión a la podredumbre de Julio II. Para evitar la cólera del Papa,  Miguel Ángel lo halagó pintando al profeta con la cara del Pontífice. El angelito rubio que pasa su brazo sobre los hombros está haciendo un gesto obsceno.

MÍSTICA JUDÍA. En la Cábala (una de las principales corrientes de la mística judía) la fuerza es la esfera de Gevurah, simbolizada por la letra griega gimel. La figura de David y la letra invertida que forman la cabeza y los brazos de Goliat dibujan era letra hebrea que representa la fuerza del brazo extendido. Miguel Ángel simboliza la ayuda divina sobre el brazo del pequeño pastor.

UN PAPA ILETRADO. Las cinco pitonisas paganas simbolizan los imperios hostiles con los judíos (Egipto, Babilonia, Persia, Grecia y Roma). Los siete profetas rezaron por la erradicación de los cultos paganos. Todos portan libros y escritos (menos Jonás). Es una invectiva contra Julio II, que prefería la espada a los libros.

PECADOS PONTIFICIOS. Los dos pecadores del fondo parecen dos ratas de agua; están colocados a cuatro patas y van vestidos de rojo y amarillo dorado, colores de Roma. Los colores del vestido de la mujer, que hacen de  telón de fondo de la cabeza del asno, son también los mismos colores romanos, para Miguel Ángel , emblema de los pecados papales.


ARCA HUNDIDA. En la Torá aparece una palabra en hebreo para el término arca: “teivah”. Pero esa voz, en realidad, significa “caja”. Según el Talmud, el Arca de Noé era una gran caja que no hubiera podido flotar sobre las aguas sin la ayuda del Aliento Divino. Miguel Ángel, una vez más, sigue la tradición judía frente a la ortodoxia cristiana.

FRUTA DE CULPA. Si se  observa la fruta prohibida, no es una manzana como dice la tradición cristiana, sino higos.  El Árbol de la Vida era una higuera  porque así Adán y Eva podían ocultar la vergüenza de su transgresión cubriéndose con hojas de higuera más grandes que las del manzano. Un Dios compasivo proporciona la cura para las graves consecuencias del pecado.

CLASIFICADO X. Si se observa la posición de Adán cuando extiende el brazo hacia el árbol para coger un higo, es difícil no percatarse de que su órgano sexual está colocado delante de la cara de Eva. Si ella volviese la cabeza estaríamos ante un panel clasificado X. El detalle no pasó inadvertido para la Iglesia que prohibió su reproducción hasta finales del XIX.

REVISIÓN DE EVA. Según la tradición cristiana, Dios creó a Eva a partir de una costilla de Adán, pero la Biblia hebrea no dice eso: la palabra que utiliza es “ha-tzelah”, traducida como “el costado de Adán”. Así la representa el genio del Renacimiento, pecando directamente una vez más contra la ortodoxia de la Iglesia católica.

DISECCIONES. La forma de la capa y del trozo de tela colgando tienen la forma de una sección transversal del cerebro humano. Miguel Ángel mostraba lo que había aprendido a través de sus disecciones ilegales de cadáveres de reos ejecutados. De paso, manda un mensaje cabalístico: la parte derecha del cerebro de Dios es el origen del ser humano.

DESAIRE DIVINO. Miguel Ángel llevaba subido al andamio cuatro años terribles. Estaba enfermo y harto, de manera que encontró la forma de insertar un desaire cósmico. El manto de color púrpura del Creador se abre y deja ver  una irreverencia del rabioso artista: el Señor enseña el trasero al Papa desde el techo de su propia capilla.

REVELADOS AL FIN. La sibila Libia es famosa por sus palabras sobre “la llegada del día en que todo lo oculto será revelado”. El florentino la pintó pensando en el día en que los mensajes ocultos de la Sixtina salieran finalmente a la luz. Este “ código Miguel Ángel” ha trascendido en forma de libro gracias a la labor de dos investigadores.

VOTO DE POBREZA. Jeremías mira con rabia y tristeza el suntuoso trono bajo el baldaquino papal. En el pergamino a la derecha se lee la palabra  “alef” (uno, Dios único) y, al lado, otra letra hebrea, “ayin” (70 en numerología hebrea). El mensaje “uno frente a 70” es una advertencia al Papa para que conserve la pureza del cristianismo frente al materialismo.

LOA AL PENTATEUCO. El ángel situado en la parte superior extiende la palma de la mano y muestra el número cinco con sus dedos; el ángel de la parte inferior mira a las piernas desnudas de Jonás, que forman la letra hebrea “he”, que corresponde al número cinco y representa al Pentateuco, vituperado entonces por la Iglesia por su obsoleta vigencia.

B.-JUICIO FINAL

http://yo-y-el-arte.blogspot.com.es/2010/08/la-capilla-sixtina.html

MUJERES CACHAS. Aquí se encuentran las llamadas “Mujeres justas”. De no ser por los rostros femeninos y unos pechos poco creíbles, la escena parece una reunión de culturistas masculinos. Miguel Ángel repite lo que hizo con las sibilas: utilizar modelos masculinos musculosos y añadirles exagerados atributos femeninos.


PUNTILLISMO. El rostro de la Virgen es un conjunto de diminutos puntos de colores, casi como si se tratara de los píxeles de una imagen digital. Miguel Ángel es, pues, el pionero del puntillismo, estilo pictórico que se atribuye a  George Seurat, en París y a finales de la década de 1880, tres siglos después del Cinquecento italiano.

 

JESÚS PAGANO. Rompe por completo con las representaciones  tradicionales. No lleva barba, es extremadamente musculoso, sensual y severo. Parece muy poco cristiano, más bien recuerda a una escultura pagana. De hecho, la cabeza es la del Apolo Belvedere y el tronco es el Torso Belvedere, esculturas griegas exhibidas en los Museos Vaticanos.

JUDÍOS SIN PREMIO. Un ángel  vestido de rojo señala a dos hombres del círculo de los justos. Son judíos, uno de ellos luce el sombrero de dos picos (cuernos); el otro lleva la redondela amarilla de la vergüenza que impuso la Iglesia a los judíos en 1215. Esta representación es blasfema, porque, según la Iglesia, jamás podrían tener recompensa celestial.

SECTA SECRETA. Miguel Ángel abandonó su fe católica y se hizo seguidor de la secta de los Iluminados, fundada por Juan de Valdés. Cuando murió su líder, la poetisa y monja Vittoria Colonna ( a quien la Virgen mira) se convirtió en su sucesora. Llamó a sus seguidores “los Espirituales”, quinta columna vaticana para reformar la Iglesia en la línea de Lutero.

ALEGATO DE POBREZA. A los pies de Jesucristo, sentado a su derecha, se halla San Lorenzo (parrilla en mano, santo de su primer mecenas, Lorenzo el Magnífico). Además, fue el tesorero de la primera iglesia de Roma, y proclamaba que la verdadera riqueza de la Iglesia no estaba en su oro, sino en la fe de sus feligreses. Un mensaje cifrado para Sixto IV.

PORNO DIVINO. Debido a los  problemas de salud que sufrió el artista con el yeso, como tributo pintó al santo protector de los yeseros. El rostro es, en realidad, el del pornógrafo de la época, Pietro Aretino, compañero en la secta de los Espirituales. Miguel Ángel viene a decir que un tipo obsceno como él estaba más cerca de Dios que la hipócrita Iglesia.

YO, DESPELLEJADO. Sin huesos, con cabellera oscura y rizada, el pellejo es nada menos que un autorretrato de Miguel Ángel. Los artistas tenían prohibido firmar las obras encargadas por el Vaticano, y el genio lo hizo secretamente con su propia cara. Como odiaba pintar, sugiere que adornar la Sixtina era peor que morir despellejado.

DECLARACIÓN HOMOSEXUAL. Jesucristo mira también a una sola figura, un hombre anónimo que asoma por encima de San Bartolomé, sentado a los pies del Redentor. El rostro anónimo es el de Tommaso dei Cavalieri, el dibujante de 38 años de quien, parece, Miguel Ángel estaba secretamente enamorado como un colegial.

PARTES PUDENDAS. La columna que se encuentra en la parte superior de la tabla masculina es el símbolo de Marte, dios de la guerra. El artista exageró deliberadamente la musculatura  de la espalda del ángel que levanta la base de la columna, de modo que su dorso, redondeado y dividido en dos, parezca un escroto que complementa el símbolo fálico.

GAYS EN EL CIELO. Los hombres felices aceptados en el cielo son muy expresivos. En medio del grupo, dos jóvenes desnudos se funden en un apasionado abrazo y se besan. Justo detrás de ellos se ve a Dante, con mirada de desaprobación. A continuación otra pareja de jóvenes rubios besándose, y a su derecha, un joven besa la barba de un anciano.

PECADO CAPITAL. La figura desnuda, que parece más una caricatura que una persona, es la Lujuria, el sexo sin amor. El artista permite que el castigo sea el más adecuado al pecado. La Lujuria es arrastrada hacia la perdición por los testículos. No es de extrañar que se muerda los puños para no gritar de agonía.

CASTIGO AL CENSOR. El Papa Pablo III, que le encargó el “Juicio Final”, puso a Miguel Ángel un censor, un sacerdote pedante y engreído llamado Biagio de Cesena. Denunció a  Miguel Ángel  por llenar la sagrada capilla Papal con ua “orgía de obscenidades paganas y herejías”. El artista lo ridiculizó como el codicioso rey Minos. Fue la última figura que pintó.

Última actualización en Viernes, 28 de Diciembre de 2018 19:29