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Dónde fueron a parar los 28000 patitos huérfanos PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Miércoles, 21 de Noviembre de 2012 15:47

 

DÓNDE FUERON A PARAR LOS 28000 PATITOS NÁUFRAGOS

“Moby Duck” es el primer libro de Donovan  Hohn, en el que narra el viaje de los 28000 animales de plástico que en 1992 cayeron al mar, hasta el día que tocaron tierra en playas de Hawai o Alaska. Es también la historia de los oceanógrafos y locos por el mar, y la de él mismo que decidió que recorrer el camino marcado por los patitos.

Cuando el 10 de enero de 1992 una tormenta se desató en el Pacífico Norte, poco se imaginaba Donovan Hohn, natural de San Francisco, que un viaje trepidante estaba a punto de comenzar. El de los 28000 animales de plástico que cayeron al mar desde el carguero griego “Ever Laurel”, y que a lo largo de los años siguientes han surcado el océano hasta las costas de medio mundo. La casualidad o la fortuna han querido que esos 28000 juguetes-7200 patitos de goma amarillos, 7200 castores rojos, 7200 tortugas azules y 7200 ranas verdes- fabricados en China y cuyo destino eran las bañeras de miles de niños en EE.UU., cambiaran el agua dulce por el océano salado. Un apunte para los más curiosos: la tormenta que echó al mar al contenedor con los patos de goma no impidió que el barco griego llegara a su destino en EE.UU., eso sí, con su tripulación intacta pero con la carga mermada.

Donovan Hohn, profesor de Inglés en un instituto en Nueva York se topó con esta historia de  una forma inesperada, mientras corregía la redacción de uno de sus alumnos una tarde de tantas. En su libro “Moby Duck” cuenta cómo esa misma noche, con las luces apagadas y sentado en su despacho, se dejó llevar por la imaginación de tan legendario viaje. No es tan solo un juego  de palabras, porque al igual  que el capitán Ahab del conocido libro de Herman Melville, Hohn se embarcó en la captura de su particular ballena, en busca del destino de esos animales de plástico alrededor del mundo.

“Uno de los primeros oceanógrafos que investigaron la historia me mandó un mapa con la ruta dibujada por los patos de goma, como si de un camino a seguir se tratase. ¿Por qué no seguirlo? Quería ir a los lugares en los que los patos habían estado, desde la fábrica en China, hasta la cubierta del carguero que los había transportado por el Pacífico, quería llegar hasta el Ártico”, cuenta Hohn. El oceanógrafo que le mandó ese primer mapa era Curtis Ebbesmeyer, un científico de Seattle con una empresa que rastrea icebergs para compañías petrolíferas. El mapa incluía los puntos exactos en los que se tenía constancia  de la llegada de algunos de los patitos o de sus coloridos compañeros.

Pero lo difícil no era elaborar una mapa con el destino final de los patos de goma, sino encontrar el punto en el que tan colorida cuadrilla cayó al mar. Un año le costó a Ebbermayer averiguar el lugar del accidente, donde los contenedores cayeron al mar y los juguetes de goma comenzaron su peregrinaje por las aguas del Pacífico Norte. Ebbesmeyer trabajaba con James Ingraham, un científico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU., en un sistema que les pèrmitiera fijar un modelo para las corrientes marinas. Las coordenadas exactas del accidente, la fecha y los lugares en los que ya habían aparecido varios de los patos de goma, les ayudaría a definir ese modelo. Incluso pudieron predecir el punto en el que algunos de los patos de goma tocarían tierra: las costas de Washington en 1996, o las de Hawai un año después. Un suceso que podía haberse quedado en una anécdota colorida en un periódico de provincias se convirtió a ojos de los científicos en un acontecimiento vital, un punto de inflexión que les ayudaría a predecir con mayor precisión el funcionamiento de las corrientes marinas en todo el mundo.

INICIO DEL VIAJE

Con la imagen de miles  y miles  de patos navegando  sin descanso y con el rumbo dictado por las corrientes marinas, como un pequeño ejército que avanza sin descanso, Hohn inició lo que pensaba que sería una ruta recorriendo el camino trazado por los patos. Pronto este viaje se convirtió en una aventura como las de antes, como las de los libros de Verne o Kipling, a la búsqueda de nuevos lugares donde aparecieran más patos de goma. En palabras de Hohn, “un viaje itinerante, a lo largo de cinco años (de 2005, cuando comenzó  a investigar y la primavera de 2010, fecha en que terminó el libro) en los que descubrí miles de cosas. Aprendí , por ejemplo, que hay todo un sistema de tormentas debajo del agua, remolinos invisibles bajo las olas. Su existencia demuestra que las corrientes marinas son similares a los vientos. El océano es mucho más misterioso de lo  que yo imaginaba”. El recorrido le llevó hasta  Seattle a Sitka (Alaska), la ciudad donde aparecieron los primeros patos de goma, pasando por China, Hawai y finalmente  Cambridge Bay en Canadá.

Hohn se encontró en su viaje con la existencia  de la Isla de la Basura, un gran estercolero marino en el Pacífico Norte, con una superficie mayor que la de España, en la que debido a las corrientes marinas los desechos del mar se quedan atrapados en este punto concreto. Miles de toneladas de plástico, que se van descomponiendo poco a poco, pero sin llegar a deshacerse del todo, ensucian y dan color al océano. No hay datos fiables de la cantidad de desechos que acaban en el mar, en parte porque las compañías navieras son reacias a dar información de los contenedores que pierden en sus recorridos, en parte porque es casi imposible estimar la basura que acaba en sus aguas desde los barcos o desde la propia costa

La isla de la basura en el Océano Pacífico

Según los investigadores pocos son los patos de goma que ha acabado en la Isla de la Basura. La gran mayoría se quedaría atrapada en el Giro Subpolar (un giro es un sistema de corrientes marinas rotativas), dando una vuelta completa alrededor del  Golfo de Alaska y el mar de Bering cada tres años, hasta que una tormenta los expulsara a corrientes marinas más al norte del Giro Subpolar.

SIN RASTRO

En este punto, su pista se pierde, según Hohn. Las predicciones de Ebbesmeyer  e Ingraham no funcionan igual en las aguas heladas del Ártico Se hacen necesarios medios de investigación  menos sofisticados y Ebbesmeyer compra una docena de patos de goma. Sus experimentos caseros le demuestran que estos animales  de plástico son capaces  de aguantar en las aguas heladas durante años. A  una velocidad de casi dos kilómetros diarios atraviesan el Polo Norte. Una vez en el Atlántico, ya sin hielo en el mar, los patos de goma son arrastrados por la corriente del Golfo y se dirigen a Europa. Otros llegan hasta la costa de Maine en EE.UU.

La última parada de Hohn es Cambridge Bay , en el archipiélago canadiense del Ártico, tierra de esquimales. En su equipaje lleva alguno de los carteles de “se busca” que ha hecho para colgar por la ciudad, adonde ha acudido con la esperanza de encontrar a algún lugareño que haya recogido alguno de estos patos de goma, ya no amarillos, sino blancos por la acción del sol y el agua salada.

A día de hoy todavía hay miles de patos de goma que no han llegado a la costa. Su final es simple: deshechos por la acción del mar o comidos por los peces.

CUÁNTOS ERAN: De los 28000 patitos que cayeron al mar, los científicos esperan que  se recuperen 600.

RECOMPENSA: la empresa “The first year” ofreció en diciembre de 2003 una recompensa de 100 dólares a quien encontrara alguno de los patos en Nueva Inglaterra o Canadá,

UNO QUE  NO ERA: en 2007, una profesora retirada  anunció que había aparecido el primer pato en  Inglaterra. Después se demostró que no pertenecía al grupo

BUSCADORES DE TESOROS: Dean Orbison y su hijo encontraron animales entre los años 1993 y 2004 en las costas de Alaska. Mostraron su colección en una feria anual.

TRES ESPECIES: del total de los animales encontrados por la familia Orbison, un 18% eran tortugas, el 35% patos, el 26% castores y el 21% ranas.

NO SOLO PATOS: los juguetes iban a venderse en paquetes que contenían un castor, una rana, una tortuga y un pato. Eran para niños a partir de 6 años y se podían meter en el lavavajillas.

HÉROES AMARILLOS: el escritor de cuentos infantiles Eric Carle recreó la historia  de los animales perdidos en el mar en su libro para niños “Diez patitos de goma”.

PROTAGONISTA DE ANUNCIO: la historia de los patos de goma fue recreada en un anuncio publicitario para televisión del Seat Toledo.

La historia de los patitos de goma

ORIGEN: los primeros patitos para la bañera se comenzaron a fabricar a finales del siglo XIX y estaban hechos de goma dura . Hoy en día hay miles de variantes y colores.

500 ÁNADES RECUPERADAS: casi medio millar de patos fueron recuperadas solo en los dos primeros años tras el accidente del carguero.

PRIMER DESTINO: Sitka, en Alaska fue el primer lugar del que se tiene constancia de la llegada de uno de estos patos. Fue en noviembre de 1992, a 3200 km de distancia del punto de partida.

A TODA VELA: los patos navegaban a una velocidad de 11,10 km al día dentro del Círculo Subpolar. La vuelta completa dentro del Giro Subpolar asciende  a un total de 10943,5 km.

MARIONETAS: Jim Henson , el creador de “The Muppets” escribió la canción “Rubber Duckie”, Uno de sus personajes más conocidos, Epi, también tenía  un patito para el baño.

Epi y el baño

LEYENDA URBANA: hace unos años se dijo que la reina Isabel II de Inglaterra  es una fanática de los patos de goma  y que tiene uno en su baño que llevaría corona.

 

Última actualización en Sábado, 05 de Marzo de 2016 15:52
 
Rohollah Balvardi
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