Rohollah Balvardi Rohollah Balvardi

Registro de usuarios



Usuarios

En línea

Tenemos 24 invitados conectado(s)

LOS ENCUENTROS Y ENCONTRONAZOS MÁS CELEBRES DE LA HISTORIA” PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Miércoles, 08 de Febrero de 2017 20:28

En la historia, algunos encuentros se han convertido en encontronazos. El que sostuvo María Antonieta, reina de Francia por su casorio con el soso Luis XVI, con la plebe fue fatal pues el odio saltó a primera vista cuando la reina expresó despectivamente "si el pueblo de París no tiene pan para comer, pues que se harten tortas!" El destino habría de destinarle a la arrogante y estúpida María Antonieta un buen encontronazo con la guillotina, en la que perdió la cabeza.

Resultado de imagen de maria antonieta vestidos

Curiosamente María Antonieta, en su remilgada infancia como archiduquesa allá en Austria, sostuvo un encuentro tierno con el músico Wolfgang Amadeus Mozart siendo ambos chiquitos. Resulta que le emperatriz Ma. Teresa de Habsburgo, mamá de Ma. Antonieta, había invitado al chico prodigio que era Mozart entonces a tocar al palacio. Al bajarse del piano, Mozart se cayó y se lastimó la rodilla, estallando en poco musical llanto.

Resultado de imagen de mozart

María Antonieta corrió a levantarlo y a besarlo, calmando el dolor a besos. Mozart, agradecido, le prometió que siendo mayor se casaría con ella para tener una esposa dulce...Si este encuentro hubiera tenido mejor futuro, no creen que María. Antonieta se hubiera librado de la guillotina y hubiera sido feliz con el alegre Mozart?

Mozart estaba destinado a protagonizar un encuentro frío con su sucesor musical, Beethoven. Mozart ya estaba bastante enfermo y cargado de deudas cuando le presentaron al joven Beethoven, y tras oírlo sin mucha atención por un rato, Mozart comentó "algún día vas a hacer bastante ruido en el mundo". La profecía de Mozart se cumplió a rajatabla.

Dos famosos generales estaban destinados a ser rivales desde el primer día que se vieron: el norteamericano George Patton y el inglés Bernard Law Montgomery, de quien se reía Patton porque el narigudo inglesito siempre andaba una Biblia debajo del sobaco.

Resultado de imagen de patton

La rivalidad entre estos dos genios militares habría de estallar en la Segunda Guerra Mundial cuando Montgomery cayó primero en la invasión de Sicilia mientras Patton aún se sobaba las nalgas por la monumental bronca que le pegó su jefe Eisenhower-después que tuvo un encontronazo violento con un soldado que se había automutilado para evitar ir al frente de guerra (Patton lo había abofeteado y el escándalo había estallado a nivel mundial)

 

Entre músicos, cualquier cosa puede pasar. Franz Liszt no sólo era célebre como pianista y compositor, sino también como faldero y mecenas de artistas cuando Pedro Ilitch Tchaikovsky, el homosexual que muchos consideran ha sido el mejor compositor ruso de todos los tiempos. Comentó de él. "Es un viejo hipócrita, azucarado y arrastrado que me da alergia", dijo irritado Tchaikovsky de Liszt.


Claudio Debussy ya era todo un compositor célebre como padre del impresionismo musical cuando se le acercó un joven ruso trompudo que acababa de estrenar su obra El Pájaro de Fuego, Igor Stravinsky.  Stravinsky le pidió opinión sobre su ballet y Debussy, tras rascarse la barba, le dijo sin mucho entusiasmo "Ay, mi muchachito, qué quiere que le diga...pues por algo se empieza..." guardándose las ganas de mandar al rusito a estudiar astronomía o a sembrar patatas.

El encuentro en París entre dos famosos escritores norteamericanos, Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway, parece un mal chiste. Resulta que Scott-autor del Gran Gatsby-andaba el ego muy abollado pues su mujer Zelda (en medio de su affaire con el aviador francés Jozan) le había gritado que sus menudencias eran más chingas que las de un ratón anémico. Scott acabó haciendo confidencias a Hemingway en medio de una mesa de tragos. El machazo de Hemingway, condolido por su nuevo amigo, se lo llevó al baño de varones para comparar sus partes nobles con las de Fitzgerald en un afán de quitarle el complejo de liliputiense sexual que andaba cargando el pobre Fitzgerald.

Uno de los encontronazos más aparatosos fue el del feo y brillante literato inglés George Bernard Shaw con la casquivana, poco sesuda y bella danzarina americana Isadora Duncan, considerada madre de la danza moderna. La Duncan se le acercó contoneándose como gacela en celo a Shaw, proponiéndole cama desde el primer momento al decirle que un hijo de ambos sería perfecto si salía con el genio de Shaw y la belleza de ella. Shaw, a quien no le gustaba que le recordaran lo feo que era, le repostó, "Agradable propuesta, señora, pero va y cae la desgracia que el bebé sale con su cerebro y con mi cara, no sería una tragedia?"

Pedro I, llamado el Grande, fue un zar muy curioso. Quiso occidentalizar y civilizar a su amada Rusia a como diera lugar, y emprendió varios viajes a Inglaterra, Francia y Holanda para traer lo mejor de regreso a casa. En Inglaterra quiso saber cómo funcionaba la Casa de la Moneda, y tuvo la suerte que en ese entonces el que estaba a cargo de esta entidad era Sir Isaac Newton, con quien trabó una entrañable amistad que le llevó a numerosas cartas. Una vez en Francia, el gigantesco y espontáneo Pedro fue atendido por el hermosísimo duque de Orleans Felipe de Borbón, un multifacético hombre que amaba la ópera, las artes, las ciencias y cocinar.

Desde el primer momento, Felipe y Pedro simpatizaron y Pedro le propinó un cariñoso manotazo en la espalda al duque que casi lo deja sin pulmones. Cuando Pedro quiso ir a "aliviar el vientre", casi se desternilla de risa al ver que su edecán Felipe lo llevó a un taburete alto con bacinilla. Pedro estaba acostumbrado a defecar tras cualquier arbusto y usar las hojas para limpiarse sin importarle quien estuviera mirando, y Felipe habría de anotar en sus memorias que el zar poseía el trasero más sonrosado que jamás hubiera visto en su vida, añadiendo que al sentarse en la silla el zar casi la quiebra por su peso. Pedro y Felipe, al amparo de la buena primera impresión, se cartearon por el resto de sus vidas.

Última actualización en Viernes, 28 de Diciembre de 2018 18:06
 
Rohollah Balvardi
Rohollah Balvardi