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Las brujas que acosaron a Hitler PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Miércoles, 08 de Febrero de 2017 20:10

LAS BRUJAS QUE ACOSARON A HITLER. VOLABAN DE NOCHE, CON EL MOTOR APAGADO. SILENCIOSAS COMO FANTASMAS. LOS SOLDADOS ALEMANES QUE SUFRÍAN SUS CONSTANTES ATAQUES LAS BAUTIZARON COMO LAS BRUJAS DE LA NOCHE. UN LIBRO RECUERDA AHORA SU HISTORIA.

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El bautismo de fuego de Lilya Litvyak se produjo el 27 de septiembre de 1942, cuando su escuadrilla se encontró con diez bombarderos alemanes que volaban hacia Stalingrado para soltar sus bombas. Su compañero, el comandante Khovostiko, fue abatido nada más iniciarse el ataque. Enfurecida, Litvyak disparó contra un avión enemigo a solo treinta metros de distancia, hasta derribarlo envuelto en llamas.

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Las hazañas de Litvyak en los cielos rusos y los medios de comunicación del Partido Comunista contribuyeron a alimentar su mito. Una de esas hazañas fue el derribo de un caza alemán Messerschmitt BF 109 pilotado por Erwin Maier, que pudo salvar la vida en paracaídas y salvar la vida. Maier, que había sido condecorado tres veces con la Cruz de Hierro, solicitó a sus captores que le permitiesen conocer al piloto que le había derrotado. Cuando los soviéticos le presentaron a una atractiva de 21 años, menuda y de aspecto angelical, el piloto alemán pensó que le estaban tomando el pelo.

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Tras derribar  otros dos aviones enemigos, Litvyak pintó en el fuselaje de su caza Yak 1 un lirio blanco. Con ese símbolo nació la leyenda de la Rosa Blanca de Stalingrado (se confundía la flor en la distancia) una piloto imbatible que, según la propaganda rusa, hacía huir a los aviones alemanes. Al alcanzar los cinco derribos fue condecorada con la Orden de la Estrella Roja y seleccionada para integrarse  en un grupo de pilotos de élite.

Su historia y la de otras aviadoras rusas que combatieron en la Segunda Guerra Mundial constituyen el hilo argumental  del libro “Las brujas de la noche”. Sus tácticas de combate eran temerarias hasta lo suicida: volaban sin paracaídas, en aparatos primitivos, sin radio y con cabinas descubiertas.

TRES REGIMIENTOS.- Tras la invasión alemana en junio de 1941, Raskova, una aviadora muy admirada en la Unión Soviética, usó su prestigio y sus contactos en Moscú para formar tres regimientos en otoño de ese año: el de Aviadoras 586, el de Bombarderos Nocturnos 588 y el de Bombarderos de Largo Alcance 587. El llamamiento que hizo Raskova para buscar voluntarias que conformaran esos grupos de combate fue todo un éxito. Su carismática personalidad fue un reclamo suficiente para que cientos de jóvenes provenientes de diferentes puntos del país y de distintas ocupaciones  acudieran al lugar convenido con la esperanza de ser las elegidas.

No se desanimaron cuando se vieron enfundadas en unos uniformes enormes, que no eran de su talla y que las hacían parecer ridículas. Se confeccionaron ellas mismas otros, utilizando siempre que podían la seda de los paracaídas alemanes que capturaban ocasionalmente. Aquellas valientes chicas, muchas de las cuales acababan de cumplir veinte años, tampoco se vinieron abajo con el machismo de sus compañeros, que siempre que podían se burlaban de ellas. Los oficiales que habían criticado la formación de esos tres regimientos de combate se rindieron ante los rápidos progresos de las jóvenes aviadoras. Aunque muchas tenían experiencia como pilotos civiles, todas tuvieron que someterse  a un duro entrenamiento en una base aérea al sur de Rusia.

VOLAR DE NOCHE.-La principal misión asignada al regimiento de Bombarderos Nocturnos 588 era volar de noche sobre las líneas enemigas para hostigar a los alemanes e impedirles descansar. Cuando llegaba  a su objetivo, la piloto desconectaba el motor de su avión para planear en silencio como un fantasma y soltar su carga mortífera de bombas sobre sus cuarteles, polvorines y almacenes de avituallamiento. Cuando los alemanes supieron que los pilotos que navegaban en aquellos silenciosos bombarderos rusos eran mujeres no dudaron en llamarlas las “Brujas de la Noche”. Las Brujas de la Noche se orientaban por la brújula y el resplandor de las bengalas que lanzaban para iluminar los objetivos.

Las que combatieron en caza hicieron más de 4000 misiones  y participaron en más de 125 batallas aéreas, consiguiendo 38 victorias. La aviadora que más brilló fue Litvyak, que en junio de 1943 fue nombrada comandante. Poco después fue herida, pero pronto volvió al combate, destruyendo otros tres cazas alemanes. Su último derribo se produjo el 31 de julio de ese año.

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UNA HEROÍNA DESAPARECIDA.-En la batalla de Kursk, varios cazas alemanes atacaron el Yak-2 de Litvyak, que fue dada por desaparecida. Al finalizar la guerra, la mecánica Inna Pastpornikova decidió encontrar a su oficial y camarada, una búsqueda que duró 36 años. En 1979 le comunicaron que una aviadora no identificada fue enterrada por aquellas fechas en Donestsk, cerca de donde los compañeros de Litvyak afirmaron que había caído su aparato. En mayo de 1999 fue condecorada con la Estrella de Oro de Heroína de la Unión Soviética. Una calle de Moscú lleva su nombre.”  XL Semanal. ABC

Last flight of Lydia Litvyak, Soviet Union's woman air ace

 
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