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Escrito por Administrator   
Domingo, 24 de Abril de 2016 15:45

CEREBRO ENAMORADO: MUCHO MÁS QUE QUÍMICA

DESPUÉS DEL ENAMORAMIENTO HAY QUE CONSTRUIR EL AMOR, UNA TAREA QUE DEPENDE DE NUESTRO CEREBRO MÁS RACIONAL.

Pérdida de apetito, sensación de euforia, pensamientos repetitivos, que rayan a veces en la obsesión, noches en vela, sensación extraña en el estómago, inquietud y hasta taquicardia… Son síntomas que todos hemos experimentado en alguna ocasión. Tienen su origen en nuestro cerebro y se deben a una “tormenta” entre neurotransmisores, las sustancias químicas que transmiten los impulsos nerviosos de una neurona a otra. Afortunadamente, el diagnóstico no es nada preocupante. Se trata de un enamoramiento, que no es otra cosa que “prendarse de amor de alguien”, como recoge el diccionario de la RAE con un lenguaje un tanto desfasado.

En lo que sí estamos al día es en sus mecanismos neurobiológicos y desde hace unos años sabemos bastante de este sentimiento intenso del ser humano. Entre otras cosas, porque algunos neurocientíficos se dedican   a escanear los cerebros  de personas enamoradas  y ver qué regiones parecen más activas. Se han identificado también las sustancias químicas  responsables de lo que ocurre en nuestro cerebro cuando nos enamoramos. Los medios de comunicación nos hacemos eco de ellas y ahora palabras como dopamina, oxitocina, o serotonina resultan familiares.

Para algunas personas, esta investigación es muy interesante y ayuda a desentrañar la forma en que entendemos una de nuestras experiencias más básicas. Para otras, por el contrario, tal “intromisión” es un poco inquietante porque sugiere que el amor, nuestra más preciada y misteriosa emoción, no es más que el resultado de  un puñado de sustancias químicas producidas en el cerebro. Como resalta un artículo científico reciente, con esto último caemos en una simplificación excesiva del amor que lo desvirtúa.

Un tendedero de amor

Algunos de los síntomas que experimentamos son meramente explicables  en términos de eventos microscópicos que tienen lugar entre nuestras neuronas, admite el artículo. Sin embargo, pensar que el amor es solo eso es un “neurorreduccionismo”. Hay otros factores que intervienen en el enamoramiento, incluyendo los psicológicos, sociales y culturales. También cuentan si queremos tener un cuadro más preciso del amor y pueden incluso matizar lo que el cerebro dicta por medio de su “cóctel” amoroso.

“Junto a la liberación de dopamina, en el cerebro están pasando muchas más cosas, porque el resto de sistemas sigue funcionando y procesando más información sobre la persona objeto del enamoramiento, sobre circunstancias relacionadas, presentes, pasadas e incluso futuras … Toda esa información, que depende de la experiencia, se suma a la acción de la dopamina y modifica el estado del cerebro. Limitarnos solo a lo químico es hacer reduccionismo, y en definitiva, falsear  las cosas”, aclara la doctora Carmen Cavadas, neurocientífica de la Universidad Autónoma de Madrid.

CONDICIONANTES CULTURALES.-Es cierto que la adrenalina  hará que nuestro corazón vaya más rápido al ver o pensar en la persona amada. Que la dopamina se ocupará de que solo tengamos ojos para ella. Que los bajos niveles de serotonina nos llevarán a recordarla de forma obsesiva. Pero, antes de eso, ¿Por qué nos fijamos en esa persona concreta y no en otra? No faltan quienes dirán que viene dictado por los genes y que hay pocas casualidades en la elección, salvo la de cruzarnos con la persona adecuada.

Sin embargo, algunos estudios sugieren que influyen factores ambientales: preferimos rostros que nos recuerden a personas significativas, como padres, hermanos, amigos o parientes…Incluso nos mostramos un poco narcisistas, como prueba un curioso estudio, en el que los investigadores manipularon las fotos de los participantes para que no pudieran reconocerse. Luego las mezclaron con las de otras personas desconocidas y la sorpresa fue que la mayoría consideró su imagen modificada la más atractiva.

 

Y hay más. Elegida la persona, ¿Qué hace que la relación vaya bien? ¿Por qué algunas parejas establecen lazos duraderos y otras no lo consiguen? Según los expertos, intervienen varios factores. Y algunos se gestan en la infancia, como las pautas de crianza, que determinan la forma de establecer relaciones en el futuro. La confianza y cariño en el hogar generan un apego seguro, que tiende a reproducirse con la pareja.

La inteligencia emocional también cuenta. Reside en el lóbulo frontal, el director de orquesta del cerebro quien debería mandar. Ahí se graban las normas, prejuicios o preferencias que después condicionarán elecciones tan importantes como la de encontrar pareja. Puede que la química esté en la base del amor, pero nuestra voluntad es quien le lleva a buen puerto. O no…

ASÍ NOS ENAMORAMOS

1.-Se libera dopamina (DA) un neurotransmisor que produce euforia y excitación.

2.-La DA disminuye los niveles de serotonina: no paramos de pensar en la persona amada.

3.-Se libera factor de crecimiento nervioso, responsable de la intensidad del enamoramiento.

4.-La pituitaria libera oxitocina (nos une a la pareja y a vemos más atractiva) y vasopresina (incrementa el temor y el estrés, sirve para mantener alejados  a los “competidores”)

5.-Este cóctel químico mantiene los lazos afectivos en la pareja y produce:

-Más actividad en el sistema de recompensa: sensación de bienestar y placer

-Menos actividad en la amígdala: nos hace más confiados con la pareja y menos críticos.

“EN PAREJA SE VIVE MEJOR” (Entrevista a Montserrat Ribot. Psicóloga y coach)

 

Acaba de publicar “Amor de verdad”, un libro que apuesta por un romanticismo sano, basado en la negociación y no en falsos mitos.

Para encontrar el amor, y más importante, lograr que dure, la psicóloga Montserrat Ribot propone negociar con la pareja, además de tener muy claro qué cualidades buscamos en nuestra media naranja. Eso sí, teniendo en cuenta que los príncipes, o princesas, azules no existen. Un romanticismo sano, que permita disfrutar en pareja, frente a otro disfuncional, que nos convierte en sufridores por amor.

-¿Por qué sufrimos tanto por amor?

-Porque no lo entendemos. Es un tema de dignidad, de sentirse merecedor de amor, respeto y felicidad. Cuando la vida en pareja te hace infeliz hay que saber romper a tiempo. Es mejor un dolor controlado que otro que se cronifica por una mala relación.

Corto:Lucky You

-Películas y canciones refuerzan  todo lo contrario, la sumisión…

-Promueven un amor tóxico, disfuncional y nada romántico porque ni nos hace felices ni nos permite disfrutar. Es más romántico negociar con la pareja que aguantar lo que no nos gusta.

-Eso de la negociación en el amor, puede sonar muy artificial…

-Pero es importante. Negociar consiste en hacer peticiones y propuestas a la pareja, escuchar las suyas y llegar a un intercambio beneficioso entre ambos. Hay que ponerse de acuerdo en muchos temas importantes antes de iniciar la convivencia. De lo contrario, la relación fracasa, como pasa ahora con mucha frecuencia.

-¿Entonces, funciona?

-Las parejas con más probabilidad de éxito no son las que discuten menos, sino las que negocian más. Cada vez que logran un acuerdo beneficioso para ambos aumenta la confianza entre ellos y se sienten más seguros en la relación. Las que evitan el conflicto, lo ignoran y no lo gestionan, acaban mal.

-¿Predica con el ejemplo?

-Escribí el libro a partir de mis errores. Me costó encontrar pareja. Entonces hice una lista de las cualidades que me gustaría que tuviera mi pareja y fui coherente con ella. Vengo del mundo de la industria farmacéutica, soy química, y decidí llevar el arte de la negociación empresarial al mundo de la pareja.

-¿Y qué hay que poner en la lista?

-Quien busca la perfección, el príncipe azul, ya se pueden olvidar. En la vida hay personas normales. Lo que pidas tienes que poder ofrecerlo tú. Hay que mirar desde el corazón y buscar cualidades que te lleven  a la compatibilidad, sin quedarse en el físico. Hay gente que descarta a la mínima o sus expectativas son muy altas.

-¿En el amor hay muchos mitos?

-Sí. Confundir pasión y amor es el peor. Hace a la gente equivocarse. El amor no es solo pasión e intimidad. Para que dure tiene que haber también compromiso. El enamoramiento tiene su función, la procreación, pero de cara a buscar una relación viable y duradera, no es funcional.

-¿Mejor solo que mal acompañado?

-La necesidad imperiosa de estar con alguien es disfuncional. La persona que no sabe estar sola tampoco sabe estar con alguien. Pero querer pareja es algo muy normal. Emparejado se está mejor. Está demostrado científicamente. Tiene beneficios para la salud física y mental. Y este libro está planteado para que quien quiera encontrar pareja sepa cómo hacerlo.

 

ABC, 14 de febrero de 2016

Última actualización en Domingo, 08 de Diciembre de 2019 16:58
 
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