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Escrito por Administrator   
Lunes, 19 de Octubre de 2015 17:47

EL PAN, ¡QUÉ HISTORIA!

EL PAN ESTÁ EN EL CENTRO DE NUESTRAS VIDAS. LO INVENTÓ EL HOMBRE DE LAS CAVERNAS Y PERDURA A LO LARGO DE LOS SIGLOS COMO ALIMENTO BÁSICO DE MUCHAS GENERACIONES. SIEMPRE TIENE UN LUGAR EN NUESTRA MESA.

Pilar de la alimentación humana, el pan no tiene más que harina y agua. Y, sin embargo, es un producto de lo más elaborado: hay que cultivar trigo, cosecharlo, separar el grano y molerlo hasta obtener la harina; con esta y con agua hay que fabricar una masa, trabajarla, cocerla en un horno… No por casualidad se considera al panadero como el primer ingeniero de la Historia. Al inventar el pan el hombre inventó también el trabajo y, con él, el progreso. Ya no le satisfacía consumir los alimentos tal y como los ofrecía la naturaleza, como en los tiempos en que sus antepasados cazaban, pescaban, recolectaban. El pan encarna la voluntad y la capacidad humanas de transformar la naturaleza y apropiársela…Y al crear el molino, que utiliza la energía primero de los esclavos y de los animales, después del agua y finalmente del viento, el hombre demuestra su ingenio, que lo distingue de las demás especies: ¡los animales no cocinan!.

LA ESPUMA QUE SE HINCHA

El pan carnoso y con miga que conocemos es el resultado de una fermentación: bajo el efecto de unos hongos microscópicos, la masa se carga de gas carbónico y se hincha como una espuma cuando se deja en reposo y después durante la cocción. El primer texto que habla de este procedimiento procede del Antiguo Egipto y tiene 2300 años. Un hombre había dejado “olvidada” la masa antes de cocerla. Pero el agua del Nilo que utilizaba contenía fermentos. A partir de ahí, la receta hizo fortuna. Los griegos la importaron, los romanos la tomaron de los griegos…

12000 A. DE C. En la Prehistoria, el hombre descubre que puede recolectar plantas, en particular, cereales. Al principio, las hierve; después las transforma en tortas cocidas en la ceniza.

2300 A. DE C.: EGIPTO EN CABEZA. En tiempos de los faraones se cultivan cereales a orillas del Nilo. Allí aparece el pan por primera vez.

EDAD MEDIA, EL PRECIO JUSTO. Se desarrollan los molinos de agua y se construyen molinos de viento  para moler la harina. El pan comienza a venderse al peso, que es más equitativo.

1789, EL PAN DE LA REVUELTA. El trigo escasea, hay poco pan y su precio se pone por las nubes. Esta será una de las causas de la Revolución Francesa de 1789.

HOY, UN REPERTORIO ENORME! Pan payés, gallego, barritas, integral, con cereales, flautas… Los panaderos de hoy ofrecen muchos tipos de pan. El único problema es cuál escoger.

 

EL PAN ES HUMANO. Muy pronto, el término pan se convirtió en sinónimo de alimento humano. En numerosos textos procedentes de distintas civilizaciones, pan y alimentación tienen sentidos equivalentes, intercambiables. “Nuestro pan de cada día” simboliza nuestra comida, la de los humanos.

EL TRIGO ES ORO. Todas las civilizaciones se han desarrollado  en torno a un cereal: el arroz en China, el maíz en Sudamérica, el mijo en África. El trigo se cultiva en regiones templadas. Actualmente China es el principal productor. El trigo es una de las materias primas más intercambiadas del mundo. Y tiene un hermoso futuro: si la población humana alcanza los 9000 millones de personas en 2050, sin duda habrá que doblar la producción de cereales para entonces.

LA FELICIDAD ESTÁ EN EL PLATO. Durante mucho tiempo, el pan distinguió a los ricos de los pobres. Para comer la carne, los ricos de la Edad Media utilizaban una rebanada  de pan a modo de plato. Cuando esta se empapaba con el jugo, la echaban a los pobres, que se la comían con avidez. La única preocupación del pueblo era conseguir el pan de cada día.

PAN NEGRO, PAN BLANCO. Hasta el siglo XIX, prácticamente no se conocía más que el pan negro, hoy llamado integral, muy alimenticio. A menudo constituía la única comida de los pobres, lo que les permitía subsistir. A nadie se le ocurría desperdiciarlo. Robar pan estaba severamente castigado. Jean Valjean, protagonista de “Los miserables” de Víctor Hugo, es condenado a cinco años de cárcel por tal delito. El pan blanco estaba reservado a los ricos. Fabricado a partir de harina blanca refinada, tenía un bonito aspecto y solía acompañar a una alimentación variada.

 

EE.UU. EL BUN. Es el panecillo redondo con el que se hacen las hamburguesas. Está hecho con una masa muy rica: además de agua y harina contiene leche, huevos, mantequilla y azúcar.

ITALIA, LA PIZZA. Las primeras recetas datan del siglo XVI. Antiguamente se comía doblada, como un sándwich.

FRANCIA. EL BISCOTE. Lo inventó un panadero francés, llamado Heudebert, al tostar el pan brioche que no había vendido.

EL PAN ES DIVINAMENTE BUENO. TIRAR EL PAN NO ESTÁ BIEN. ¿POR QUÉ? PORQUE ES UNA GRAN LÁSTIMA DESPERDICIAR LA COMIDA, CLARO. PERO TAMBIÉN PORQUE EL PAN ES SAGRADO.

SU MAJESTAD EL PAN. ”Ser más bueno que el pan”, “contigo pan y cebolla”, “a falta de pan, buenas son tortas”, “negar el pan y la sal”… Con el tiempo el pan se ha convertido en el símbolo de lo que somos. Su papel es tan importante que los gestos, los oficios, los útiles relacionados  con su fabricación y su consumo se encuentran en multitud de refranes y expresiones cotidianas, en las creencias populares y en las grandes religiones. Hasta tal punto que en nuestro imaginario colectivo es como si el mundo entero, la vida entera, pudieran encarnarse en ese alimento esencial. Ahí está el carácter sagrado del pan: este sentido suplementario que contiene y que va más allá del alimento básico que es para todos nosotros.

¡GRACIAS AL CIELO! Metida en la tierra en otoño, la semilla no produce una planta hasta la primavera, señal de que la vida renace a la luz. Así, el ser humano se identifica con los cereales. Como estos, el hombre espera conocer la resurrección, es decir, una vida después de la muerte. Antiguamente, las heladas o la sequía  se percibían como castigos que el cielo enviaba para provocar hambruna. Eran una amenaza permanente. Por eso, las cosechas daban lugar a las festividades en las que se celebraba la recolección y se daban gracias al cielo.

OBJETO DE TODOS LOS RITOS Después de los cereales, la gente ha venerado el pan. Todas las religiones le han dado un lugar primordial al utilizarlo en los ritos a al resaltar su fuerza simbólica. En Egipto, acompañaba  a los muertos e su paso al más allá. En el judaísmo, el cristianismo y el islam, se encuentra el milagro de la multiplicación de los panes, atribuido al profeta Eliseo (en el Antiguo Testamento), a Jesús y a Mahoma, respectivamente.

Para los cristianos,  Jesucristo, nacido en Belén (que significa “la casa del pan”), está íntimamente asociado al pan.

LARGO COMO 8 DÍAS SIN PAN. A comienzos de la primavera, las familias de religión judía limpian cuidadosamente su casa. Esta limpieza a fondo es una preparación para la fiesta del Pésaj, la Pascua judía. Durante ocho días, los judíos practicantes tienen prohibido comer pan hecho con levadura , en memoria de los  hebreos que huyeron de Egipto llevándose su pan sin haber tenido tiempo de dejarlo fermentar. Para respetar este rito al pie de la letra, los judíos tienen que eliminar meticulosamente toda traza de levadura en su casa.

TODOS COMPAÑEROS. Consumidos por todos, el pan es el emblema de un modo de vida simple y auténtico: evoca el trabajo de los hombres y el contacto con la naturaleza. Es también un símbolo de convivencia y de la acción de compartir. Las palabras compañero y compañía están formadas a partir del término pan. Hoy sigue siendo un alimento que impone respeto porque une a los seres humanos y los liga a su historia.

EL PAN QUE ENOJA. La falta de pan o el aumento de su precio pueden provocar revueltas y revoluciones en los países pobres. En abril de 2008 la subida vertiginosa de los precios de los cereales desencadenó los llamados motines del hambre en una treintena de países. En Egipto murieron varias personas por las avalanchas que se formaron a las puertas de las panaderías, exactamente igual que en Francia durante los meses precedentes a la Revolución Francesa.

UN HOMBRE O UN BRUTO. En el siglo VIII a. de C., el poeta griego Homero distinguía dos tipos de hombres en “La Odisea”, que narra las aventuras de Ulises: los que comían pan y los bárbaros. Para él, comer pan y, por tanto, fabricarlo era un distintivo de hombres civilizados. Cuando Ulises descubre los cíclopes, esas criaturas con un solo ojo en la frente, pregunta: “¿Comen pan?”. Pero los cíclopes comen carne humana. Ulises comprende entonces que no son humanos.

Última actualización en Sábado, 29 de Diciembre de 2018 16:37
 
Rohollah Balvardi
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