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La primera femme fatale PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Lunes, 09 de Febrero de 2015 22:42

Cuenta la mitología griega que para seducir a Leda, Zeus se transformó en cisne y copuló con ella. Esa misma noche, el consorte de Leda, Tíndaro, rey de Esparta, también se acostó con ella. Leda parió dos huevos, de los que salieron dos pares de gemelos, Pólux y Helena, hijos de Zeus, y Cástor y Clitemnestra, hijos del rey Tíndaro.

El ya senil rey ateniense Teseo secuestró a Helena cuando era niña, provocando la primera de las numerosas guerras entre atenienses  y espartanos. Los Dióscuros (Cástor y Pólux) rescataron a su hermana y la devolvieron a Lacedemonia.

Helena, que fue la mujer más hermosa de su época, tuvo numerosos enamorados. Para evitar la guerra entre los monarcas griegos que la pretendían, el astuto Ulises, rey de Ítaca, propuso que se dejara a elección de la propia Helena, juramentando a todos sus admiradores para que aceptasen la elección y se comprometieran a apoyar al esposo. Helena eligió a Melenao, el más mediocre y pusilánime de todos. Un tiempo después heredó el trono de Esparta.

Durante una boda en el Olimpo, la diosa de la discordia, Eris, que no había sido invitada, arrojó una manzana de oro, destinada “ a la más hermosa”, distinción que pretendieron Hera, Atenea y Afrodita. Para resolver el litigio, se designó como juez al príncipe Paris, hijo del rey de Troya, que asistía a la boda. Cada una de las contendientes prometió favores a Paris: Hera el poder político, Atenea la gloria militar, y Afrodita el amor de la mujer más hermosa. El juicio de Paris se resolvió  a favor de Afrodita, que le entregó a la bella Helena.

Mientras todos los reyes griegos estaban de viaje en Creta, Paris llegó a Esparta y sedujo a Helena. Esta huyó con sus criadas y muchas de sus riquezas, pero dejó atrás a su única hija, Hermíone.

La pareja de amantes no fue feliz. Durante los diez años de guerra con los griegos, el cobarde Paris se emboscó tras las faldas de Helena. Ella se refugió en una torre, donde tejía sus desdichas y se lamentaba de su situación de mujer “raptada” y alejada de su familia.

En el décimo año de guerra, los troyanos, dirigidos por Héctor, hermano de Paris, estaba a punto de triunfar; la suerte cambió cuando Aquiles derrotó a Héctor en combate y lo mató. Paradójicamente, fue el timorato Paris quien acabó con Aquiles, clavándole una flecha, que lanzó desde la muralla  de la ciudad, en el único lugar que era vulnerable, su talón.

Paris murió poco después, herido por Filoctetes, y Helena  se casó rápidamente con otro hijo de Príamo, Deífobo.

El asedio de Troya acabó cuando la añagaza del caballo de madera, ideada por Ulises, abrió las puertas de la ciudad. Todos sus habitantes varones fueron pasados a cuchillo y la ciudad quemada. Las troyanas fueron cogidas como esclavas y llevadas a Grecia.

Helena pudo convencer al cornudo Menelao de que había sido secuestrada y retenida contra su voluntad y regresó a Esparta con todos los honores. Cuando falleció Menelao fue desterrada por sus herederos –menos complacientes o más inteligentes-a la isla de Rodas. Fue recibida por su antigua amiga Polixo, que había perdido a su esposo en Troya, y que fingió amistad para vengarse de su muerte. Mientras Helena se bañaba, las criadas de Polixo la aterrorizaron  de tal manera que Helena se ahorcó.

 

A la muerte de Helena, hubo una nueva constelación en el cielo. Zeus elevó a su hija Helena al firmamento celeste, acompañando a sus hermanos, los inseparables hermanos Cástor y Pólux, los Dióscuros, cuyas estrellas gemelas componen la constelación de Géminis.

Última actualización en Miércoles, 02 de Enero de 2019 19:40
 
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