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Amor en el reino animal PDF Imprimir Correo
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Jueves, 17 de Marzo de 2016 17:42

 

Bailan, se baten a muerte, devoran a su pareja, se inflan hasta deformarse, se comprometen a un amor eterno… Los machos del reino animal se esfuerzan al máximo para conseguir pareja. Sin embargo, ellas no suelen caer rendidas. Estudios científicos desvelan que hasta las hembras más fieles “le ponen los cuernos”. Y sin que ellos se enteren.

Buscar pareja se había convertido en una obsesión. Había disfrutado de meses en el mar comiendo y descansando, pero ahora una nueva inquietud lo empujaba a tierra en el lugar más inhóspito del planeta: la Antártida.

Cortejo de los pingüinos

Un recorrido de 120 kilómetros por el desolado interior lo llevó a una planicie helada donde centenares de pingüinos destacaban como una mancha negra en un universo de un blanco deslumbrante. El griterío lo animó. La mayoría de los individuos eran hembras. Tendría más posibilidades de triunfo. Caminando torpemente se acercó al grupo. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, comenzó a emitir sonidos y a realizar movimientos rítmicos y exagerados.

Era su forma de buscar pareja. La hembra que mejor imitara sus sonidos y sus gestos podía ser la elegida. De inmediato, media docena de ellas contestaron a su llamada. Poco a poco se fue acercando, pero ninguna le pareció la adecuada. Nuestro exigente pingüino fue recorriendo la colonia despertando el interés de infinidad de hembras a las que rechazó. Cuando por fin dio con su media naranja, habían pasado varias horas.

El esfuerzo había merecido la pena. Al unirse a su compañera, había sellado un vínculo para toda la vida. Con ella compartiría las tareas de criar y proteger a sus hijos año tras año en lo que, a primera vista, es un extraño ejemplo de la monogamia en el promiscuo mundo amoroso de los animales.

EL MITO DEL AMOR ETERNO.-Los monógamos son escasos. Entre todas las clases del reino animal las aves, y sobre todo, los mamíferos son los que más practican la fidelidad y, aun así, apenas llegan al cinco por ciento. Se suele poner como ejemplo de monogamia a los dik-dik (antílopes africanos de tamaño muy reducido cuyo nombre se origina en el ruido que hacen cuando están asustados), de los que se dice que, si muere uno de los miembros de una pareja, el otro le sigue poco después destrozado por la pena. Pero también la practican los chacales, gibones, buitres, caballitos de mar, albatros, nutrias y pingüinos.

Las nutrias duermen cogidas de las manos para que, si viene una corriente, no pueda separarlas

Los científicos daban por hecho que estos exclusivos ejemplos animales de amor y fidelidad sin fisuras habían basado su estrategia reproductiva en la más absoluta monogamia. Hasta que la ciencia pudo poner en práctica la indiscreta lectura del código genético de los hijos nacidos de parejas monógamas. Recientes estudios han demostrado que cerca del veinte por ciento de los pollos de los amorosos pingüinos son de machos diferentes a los supuestos padres. Tal vez el mismo código aplicado a las otras especies monógamas acabe dando resultados inesperados y sorprendentes.

ELLAS SON LAS QUE ELIGEN PAREJA.- A la hora de ligar y encontrar pareja, el reino animal ha experimentado con todas las tácticas imaginables. Desde la monogamia de unos pocos hasta el canibalismo sexual de algunos artrópodos-donde la hembra acaba por comerse al macho-, toda suerte de comportamientos se dan cita cuando llega el momento de buscar la media naranja.

El papel principal suele recaer en los machos. Son ellos quienes tendrán que demostrar sus cualidades para que las hembras, generalmente más pasivas, elijan. Para hacerlo, hay quien apuesta por demostrar su fuerza en combates rituales donde el macho vencedor despierta el amor de las congregadas.

Aparecen grandes cuernos, exuberantes melenas, largos colmillos o deslumbrantes plumajes de vivos colores. Ciervos, antílopes y cabras realizan estos torneos generalmente sin víctimas mortales. Los leones y geladas-unos monos de Etiopía-apuestan por las melenas, mientras los pavos reales y las avutardas prefieren exhibir sus mejores trajes.

Muchos otros optan por demostrar sus cualidades artísticas en danzas rituales que, aunque de aspecto cómico para nosotros, dejan impresionado al sexo opuesto de una forma muy eficaz. Los pingüinos, albatros, peces luchadores y aves del paraíso son algunos de los mejores bailarines del reino animal.

PRIMOROSOS AMOS DE CASA.-Pero aún hay quien se muestra más sofisticado. El pergolero australiano, un ave del tamaño de un mirlo, tiene que adornar su nido con cualquier objeto colorido que encuentre para poder atraer a las hembras.

Cuantos más y mejor dispuestos tenga los adornos, más posibilidades de que una hembra se enamore perdidamente de él. El pergolero ordena en pequeños montones pétalos de vivos colores, bayas brillantes, plumas llamativas, alas de insectos, conchas de caracoles y todo lo que pueda sumar color a su nido en forma de tienda de campaña. Cuando llega una hembra, mira el colorido y la disposición de los adornos. Es un auténtico examen de decoración. El mínimo desorden, una mala combinación de colores, y todos los esfuerzos se irán al traste.

Por su parte, los machos también tienen sus parcelas de decisión y sus gustos particulares. Los chimpancés, por ejemplo, prefieren a las hembras mayores, parejas experimentadas con un alto estatus social, mientras las comadrejas y otros mustélidos prefieren a las jovencitas. En función de la especie de que se trate los hay que buscarán  a cuantas hembras se les pongan a tiro, los que sufrirán  un enamoramiento pasajero uniéndose a su pareja únicamente durante el periodo de reproducción y cría, cambiando de pareja cada año, y los que se emparejarán de por vida.

PINGÜINO: LA FIDELIDAD YA NO ES LO QUE ERA.-La monogamia es muy poco frecuente en el mundo animal. Los pingüinos han sido siempre ejemplos de esa fidelidad parental. O lo eran. Estudios del ADN de los huevos demuestran que el 20 por ciento de las puestas de estas aves son producto de infidelidades.

CABALLITO DE MAR: ARMAS DE MUJER.-Entre los caballitos de mar, la hembra asegura el compromiso del macho en el cuidado de sus pequeños inyectándoles los huevos en una cavidad que tienen en la zona ventral. Cuando las crías eclosionan saldrán del vientre de su padre.

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ALBATROS :¡LO QUE HAY QUE HACER PARA LIGAR!.-Los albatros deben realizar un baile muy elaborado para conquistar a una hembra. El trabajo merece la pena. Cuando lo consigue, la unión es de por vida. Año tras año, macho y hembra se encuentran en el mismo lugar a la hora de reproducirse. Y año tras año, al reencontrarse, repetirán las pautas de su danza amorosa para renovar sus votos.

ARDILLA: ¿UN BESITO? .-También hay besos en el mundo animal. Diferentes especies unen sus bocas en aparentes ósculos apasionados. De esta manera, algunos animales ofrecen comida como regalo a su pretendida. Otros, sin embrago, lo utilizan como medio de comunicación para acreditar la posición social de cada uno, como herramienta para premasticar la comida que darán a sus crías, o simplemente como sello de identificación personal

INSECTO: AMOR CANÍBAL.-Buscar pareja puede convertirse en una tarea peligrosa si eres un insecto o un arácnido. Las mantis religiosas hembras, mucho mayores que los machos, enamoran a sus parejas mostrándose amables y dispuestas. Pero, al acabar de aparearse, con frecuencia atrapan al macho y se lo comen, consiguiendo así las proteínas extras que necesitan para desarrollar y poner los huevos.

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PEZ: GANA EL MÁS GRANDE.-A pesar de lo que pueda parecer, los peces mandarín del Pacífico occidental no utilizan sus vivos colores para atraer a su pareja. Ambos son de idéntico color, un aviso para advertir a los depredadores de que son tóxicos. En el cortejo, las hembras se fijan en el tamaño de sus pretendientes. El más grande gana. Para conseguir parecer aún mayores, los machos han desarrollado una pequeña aleta dorsal que se levanta como una vela.

 

JIRAFA: BISEXUALIDAD.- Los machos no son territoriales, ni monógamos ni cuidan de sus hijos. Buscan a las hembras, las cortejan con sus cuellos y, si otro macho se postula, se pelean con él. Aunque no todo es testosterona entre el sexo masculino. El 50% de las relaciones entre los machos son homosexuales. Entre las hembras, sin embargo, apenas el uno por ciento de las especies practica el sexo con otras féminas.

Última actualización en Domingo, 23 de Octubre de 2016 16:44
 
El ocaso del pensador de la jungla (texto) PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Miércoles, 17 de Octubre de 2012 21:36

 

EL OCASO DEL PENSADOR DE LA JUNGLA

Los cultivos de aceite de palma en Indonesia están matando a los últimos orangutanes

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“Vas a la despensa , sacas unas galletas, margarina o cualquier cosa de las que comemos en Occidente y estás acabando con los orangutanes”. Will Smits, un holandés que lleva treinta años trabajando en Borneo y que tiene ahora mismo 1000 simios a su cargo, no tiene reparo en amargarles el desayuno a los europeos. Quiere que se levanten y le pidan a sus gobiernos  que hagan cumplir las leyes. Que no se importe más aceite de palma sin que haya garantías de que haya sido producido de forma respetuosa con el medio ambiente.

De no actuar así, se corre el riesgo de perder a una de las especies más extraordinarias del planeta. El orangután (Pongo pygmaeus) es junto a chimpancés y gorilas, el mamífero más cercano al hombre y una fuente de conocimiento para aprender qué nos hace humanos.

El orangután es un libro de instrucciones de nuestra propia mente, pero está desapareciendo. El gran simio asiático ha quedado acorralado en los bosques lluviosos de la isla de Sumatra y, sobre todo, Borneo, en un terreno compartido entre Indonesia y Malasia. Un área donde se está asestando un gigantesco bocado al medio natural.

Las selvas de las que depende el orangután se destruyen a toda velocidad. Tanto que Indonesia ya es el cuarto emisor de gases invernadero  del mundo por el humo de los fuegos forestales y las emisiones de metano provenientes de los suelos pantanosos desprovistos súbitamente de vegetación.

Estos terrenos de gran valor biológico se destinan a cultivos de exportación como el aceite de palma, un fruto que empieza ahora  a dedicarse a biocombustible y que lleva mucho más tiempo siendo parte de nuestra dieta como una de esas “grasas vegetales” que aparecen como ingredientes de tantos alimentos.

Smits visita España para presentar su libro-denuncia sobre la situación del orangután. En su libro “Los pensadores de la jungla” describe los problemas de conservación  y narra su experiencia como gestor de un centro de recuperación de fauna. La organización que dirige, Borneo  Orangutan Survival Foundation (BOS), rescata animales en peligro de los bosques talados o del circuito ilegal de ejemplares cautivos  y trata de devolverlos a zonas de bosques seguras.

“La situación es desesperada. No estamos salvando nada. Hay muchos organismos haciendo campaña diciendo que las cosas mejoran. Pero es falso. Los orangutanes se van a acabar si no actuamos. Y podemos hacerlo”.

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Porque sí, hay soluciones. Smits es un ingeniero forestal que llegó a Indonesia en 1980 para trabajar en el sector maderero  y acabó convirtiéndose en experto en primates. Y su conclusión es clara: “no hemos entendido que aquí no se puede cultivar como en Europa. La riqueza no se crea talando grandes extensiones de terrenos que son rápidamente lavados por la lluvia, sino gestionando la rica diversidad”. Y lo dice porque él también cultiva terrenos en Indonesia y ha convertido terrenos que no eran fértiles en terrenos productivos. Las plantaciones forestales de medio y largo plazo se alternan con cultivos de rápida cosecha. Y allí sí quedan orangutanes. Se trata de sanar la tierra y tener un enfoque lejos de la avaricia, la globalización y la corrupción.

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Smits recuerda que ahora que el cambio climático es la mayor preocupación mundial, conservar el orangután ayudaría a solucionar el problema. “En lugar de quemar la selva y emitir más CO2 podemos salvar la especie y mantener sus bosques que son un sumidero de carbono.” Hay miles de hectáreas abandonadas en Indonesia que pueden destinarse al cultivo, pero los empresarios prefieren entrar a destruir la selva virgen.

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“No me opongo al aceite de palma, hay controles, satélites que pueden decirte si el cargamento que llega a Europa llega limpio o no , si viene de una plantación legal o de terrenos ocupados ilegalmente. ¿Por qué no se hace cumplir la ley? Lo único que pido es que los ciudadanos le digan a sus gobiernos que ellos no quieren ser cómplices del crimen que estamos cometiendo”

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Suplemento “Ciencia”. “El mundo” (15 de febrero de 2009)

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Última actualización en Domingo, 23 de Octubre de 2016 16:25
 
5000 años de intimidad (texto) PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Viernes, 23 de Noviembre de 2012 17:49

CINCO MIL  AÑOS DE INTIMIDAD

UN REPASO POR LA ROPA INTERIOR DE TODOS LOS TIEMPOS, DESDE EL TAPARRABOS HASTA LA MUERTE DEL TANGA Y EL REGRESO DE LA FAJA. (María Tapia. “Magazine El Mundo”)

Intimissimi

2900 a. C. Se crea el primer prototipo de prenda íntima, el taparrabos, que aún  hoy utilizan muchas tribus.

Las damas del Antiguo Egipto llevan sobre la piel el “kalasyris” , una prenda transparente.

1600 a.C. El primer corsé se ve en Creta, en las figuras que representan a la diosa de la fertilidad.

S. XII a.C. Las griegas llevan apodermas, bandas  que actúan de sostén.

ROMA. DEL S. I a. C. al IV d- C. Los hombres y las mujeres de Roma se colocan sobre la piel la subucula, una especie de camiseta interior. Las antiguas romanas utilizan a modo de sostén una banda de lino en forma  rectangular denominada strophium.

EDAD MEDIA. Empieza a surgir el corsé para aplanar el pecho. Los hombres visten braies , unos pantalones que se atan a la cintura y a las piernas.

SIGLO XV. El talle se afina con el uso del corsé, que realza la parte superior del cuerpo y lo esculpe. Solo alguna de las mujeres usan calzones, considerados un artículo de lujo.


EN EL RENACIMIENTO la ropa interior debe ser blanca. La gente no se lava y la blancura de las prendas es símbolo de limpieza y riqueza.

SIGLO XVI. Catalina de Médicis, mujer de Enrique II, rey de Francia, impone los corsés en la corte porque no quiere ver mujeres que tengan la cintura ancha.

SIGLO XVIII. Las máquinas de hilar  llevan a la producción masiva de ropa interior de algodón. La gente puede comprarla  en vez de tener que confeccionarla en casa.

SIGLO XIX. Los hombres visten un traje de algodón llamado unión suit, que cubre desde las muñecas hasta los tobillos y que cuenta en su parte trasera con una faldilla que se desabrocha para facilitar la visita al aseo. Las mujeres suelen llevar bajo su indumentaria camisa, pololos, corsé, correcorsé y enaguas.

1874. C. F. Bennet inventa el suspensorio para una empresa deportiva de Chicago, “Sharp y Smith”, para proporcionar comodidad y protección a los ciclistas. En 1897 la “Bike Company” lo patenta y comienza la producción masiva.

1907. Pierre Poiret crea en París un armazón de alambres finos y telas sedosas. A pesar de que no patenta su invento, se trata del primer sujetador moderno. Ese mismo año, el sujetador aparece mencionado por primera vez en la revista “Vogue”

1914. EE.UU. entra en la I Guerra Mundial y pide a las mujeres que cedan sus corsés metálicos  para uso militar. Se recogen 28000 toneladas de metal para construir dos naves de guerra.

La Gran Guerra trae una imagen femenina nueva, fruto de la entrada de las mujeres en el mundo laboral. El pecho desaparece bajo el sujetador y el corsé es sustituido por la faja.

En 1914 Mary Phelps Jacob patenta el sujetador actual. Acepta por los derechos una oferta de la Warner Brothers Corset Company de 1500 dólares.

1920. La ropa interior se reduce a sujetadores y corpiños que aplanan el pecho. El calzón se transforma en un short ajustado.

1930. Ida Rosenthal introduce la talla de las copas y funda la empresa “Maidenform”, que se valoró en 40 millones de dólares.

Los slip de la marca estadounidense “Jockey” triunfan: se venden más de 30000 pares en los tres primeros meses.

En 1938, cuando se introducen los slip en Reino Unido, los ingleses compran 3000 piezas por semana.

1940. Aparece el nylon y las medias se convierten en nuevo hito en la moda, hasta tal punto que las mujeres sin recursos se maquillan las piernas para simular que las llevan.

Golden Lady

1950. Los fabricantes comienzan a comercializar ropa interior coloreada, toda una declaración de moda.

El New Look de Dior destaca el busto y perfila la cintura. Se usa el brasier en forma de misiles.

1959. Dupont de Nemours inventa la lycra.

Mayo del 68. Las feministas queman sujetadores para liberarse de la opresión del hombre y de la prisión del sostén.

1978. Tiene lugar el lanzamiento del tanga en Brasil y su exportación a EE.UU.

1980. El body de una sola pieza es la nueva prenda fetiche y roba protagonismo a la braga y al sujetador.

1989. Los japoneses inventan la microfibra que es transpirable.

1990. Es el momento de la ropa interior inteligente: se extiende el uso del wonderbra, que consigue dar mayor volumen al pecho.

La compañía estadounidense “Victoria’s Secret”, fundada a finales de los 70, empieza a ganar notoriedad en los años 90 tras contratar modelos famosas, sus ángeles, para las campañas publicitarias y los desfiles de sus colecciones.

2000. Es la década en la que el tanga vive sus momentos de gloria.

Sarah Blakely reinventa la faja. En 2000 crea con 5000 euros su firma “Spanx”. Hoy ingresa más de siete millones de euros al año.

2012.-El Salón de Lencería de París da por muerto el tanga y anuncia el retorno de la faja: la nedfaja.

Aunque el encaje es el material sexy por excelencia. Un 52% de mujeres prefiere el algodón, según una encuesta de “Kantar World Panel”

Historia de la lencería

Última actualización en Martes, 18 de Octubre de 2016 17:58
 
Archipiélago GULAG PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Lunes, 28 de Marzo de 2016 17:24

Este es el inicio de un libro terrible que habla de lo peligrosas y deshumanizadas que son las dictaduras de cualquier signo...

EL ARRESTO (“Así tenía que ser: de la oveja mansa vive el lobo”)

¿Cómo se llega a ese misterioso Archipiélago? (Archipiélago Gulag: nombre de la red de campos de internamiento y de castigo soviéticos donde fueron recluidos millones de personas durante la segunda mitad del siglo XX). Hora tras hora vuelan aviones, navegan barcos y retumban trenes en esa dirección, pero no llevan un solo letrero que indique el lugar de destino.

Lenin y Stalin

Los que van a ocupar puestos de mando en el Archipiélago proceden de la Academia del MDV (Ministerio del Interior de Rusia). Los que van de vigilantes son convocados a través de la Comandancia Militar. Y los que van a morir allí, como usted y como yo, mi querido lector, deben pasar  forzosa y exclusivamente por el arresto.

¡El arresto! ¿Hará falta decir que parte nuestra vida en dos?, ¿que se abate sobre nosotros como un rayo?, ¿Qué representa un duro trauma espiritual que no todos son capaces de asimilar y que a menudo conduce a la locura?

El universo tiene tantos centros como seres vivos hay en él. Cada uno de nosotros es un centro del universo. Y el cosmos se desmorona cuando le dicen a uno entre dientes: “¡Queda usted detenido!”

Si alguien como usted está detenido, ¿no será que ha habido un cataclismo?, ¿habrá quedado algo en pie?

Con el cerebro en blanco, incapaces de abarcar tales evoluciones del cosmos, a todos, del más simple al más despierto, no se nos ocurre en ese instante, pese a nuestra experiencia de la vida, más que balbucear:

-¿Yo? ¿Por qué?

Pregunta repetida por millones y millones de veces antes de que la hagamos nosotros, y que nunca ha obtenido respuesta. Una detención es un tránsito impresionante, un cambio que nos transpone de un estado a otro.

La larga y sinuosa calle de la vida nos llevaba, a veces con paso alegre y otras en un sombrío vagar, a lo largo de unas vallas, vallas y más vallas, cercas de hierro, tapias de cemento, de ladrillo, de adobes o de madera podrida. No nos parábamos a pensar qué podía haber detrás de ellas. No intentábamos elevar la mirada ni el pensamiento hacia el otro lado. Pero allí, precisamente, justo a nuestro lado, a dos metros comenzaba el país del GULAG. Tampoco observábamos en aquellas tapias  el incontable número de puertas y portillos perfectamente ajustados y muy bien disimulados. ¡Todos esos portillos, todos, estaban esperándonos! Y de pronto se abría rápidamente la puerta fatal, y cuatro manos blancas masculinas, no acostumbradas al trabajo pero robustas, nos agarraban por el brazo, por la pierna, por la solapa, por la gorra, por la oreja, nos arrastraban como un saco, y cerraban para siempre el portillo a nuestras espaldas, la puerta de nuestra vida pasada.

¡Se acabó! ¡Queda usted detenido!

Y no atinas a dar ninguna respuesta, nin-gu-na, como no sea el balido del corderito:

-¿Yo-o? ¿Por qué?...

El arresto es un fogonazo cegador, un golpe que desplaza el presente convirtiéndolo en pasado, que convierte lo imposible en un presente con todas las de la ley.

Y no hay más. Esto es todo lo que somos capaces de asimilar, no ya en la primera hora, sino incluso en los primeros días. Centellea  todavía en nuestra desesperación una luna de papel, un decorado de circo: “¡Es un error! ¡Lo aclararán!”

Es un estridente timbrazo nocturno o un golpe brutal en la puerta. Es la arrogancia de unos agentes que irrumpen en casa sin limpiarse las botas. Es el asustado y anonadado testigo que permanece a sus espaldas. (¿Para qué traen siempre a un testigo? Las víctimas no se atreven a preguntar y los agentes ni les prestan atención, pero lo dispone la normativa, y deberá pasarse toda la noche en vela y firmar al amanecer. También para el testigo, arrancado de la cama, es un suplicio: noche tras noche, de arriba abajo, colaborando en el arresto de vecinos y conocidos).

El arresto tradicional son también las manos temblorosas que preparan las cosas del detenido: las mudas de ropa interior, el pedazo de jabón, algo de comida. Y nadie sabe qué es preciso llevarse, qué está permitido y qué ropa es la más conveniente, y los agentes meten prisa e interrumpen: “No necesita nada. Allí le darán de comer. Allí no hace frío”. (Mentira. Con las prisas quieren meter más miedo).

Las purgas estalinistas

El arresto tradicional son también –después, cuando ya se han llevado al pobre detenido-las muchas horas que va a ocupar nuestra vivienda una fuerza intrusa, dura e implacable. Romper desgarrar, sacar y arrancar de la pared, arrojar al suelo desde los armarios y las mesas, sacudir, desparramar, despedazar, montones de desechos en el suelo, crujidos bajo las botas. ¡Durante un registro no hay nada sagrado! Cuando arrestaron a un maquinista de tren, había en la habitación el pequeño féretro de su hijo, un niño que acababa de morir. Los militares arrojaron al niño del ataúd y revolvieron también allí. Y sacan violentamente a los enfermos de sus camas, y desenrollan los vendajes.

Tras el arresto, los que quedan se enfrentan a una interminable vida, vacía y revuelta. Y el intento de hacerle llegar paquetes al detenido. Pero en todas las ventanillas les ladran: “¡Este no figura aquí”, “¡No existe!”. En los peores días de Leningrado había que pasarse  cinco días apretujado en la cola para llegar a la ventanilla. Y solo quizás, al cabo de medio año, o de un año, el propio detenido dejaba oír su voz. O bien te espetaban: “sin derecho a correspondencia”. Y esto quería decir para siempre. “Sin derecho a correspondencia” significaba casi con toda seguridad que lo habían fusilado.

Así nos imaginamos nosotros el arresto.

Ciertamente en nuestro país preferían el arresto nocturno, como el que acabamos de describir, porque ofrecía considerables ventajas. Todos los ocupantes del piso estaban dominados por el horror desde el primer golpe en la puerta. El detenido era arrancado de la tibia cama, por lo que se encontraba en la indefensión del sueño y su razón aún estaba enturbiada. En un arresto nocturno, los agentes disponían de superioridad de fuerzas: llegaban varios hombres, armados, contra uno solo con los pantalones a medio abrochar; durante los preparativos y el registro se tenía la seguridad de que en el portal no se congregaría una muchedumbre de posibles partidarios de la víctima. La lenta y gradual visita a una vivienda, luego a otra, mañana a una tercera y a una cuarta, ofrecía la posibilidad de utilizar de forma racional  al personal operativo y de meter en la cárcel a una cantidad varias veces superior al número de agentes que componían la plantilla.

Otra de las ventajas de los arrestos nocturnos era que ni vecinos de la casa, ni las calles de la ciudad, podían ver a cuántos se habían llevado durante la noche. Aunque asustaban a los vecinos más cercanos, no eran ningún acontecimiento para los que vivían más lejos. Como si no existieran.

Sin embargo, los que recolectaban, aquellos cuya tarea consistía no solo en arrestar, aquellos para quienes los horrores de los detenidos eran una tediosa rutina, entendían la operación de detener de un modo mucho más amplio. Tenían una gran teoría; no vayan a creer, ingenuamente, que no la tenían. La ciencia de la detención es un párrafo importante del curso general de penitenciaría  y se sustenta en una teoría social fundamental. Los arrestos se clasificaban  según dos modalidades: nocturnos y diurnos; en el domicilio, en el lugar de trabajo y en viaje; por primera vez o por segunda vez, individuales o en grupo. Los arrestos se distinguían por el grado de sorpresa requerido, por el nivel de resistencia que cabía esperar (aunque en decenas de millones de casos no se esperaba ninguna resistencia, porque no se daba). Las detenciones se diferenciaban también por la escrupulosidad del registro; por la necesidad o no de levantar inventario y confiscarlo todo; por el sellado de las habitaciones y viviendas; por la necesidad de detener a la esposa después que al marido, de enviar a los niños a un orfanato, o bien al resto de la familia al destierro, o también a los ancianos a un campo penitenciario (…)

Hay que reconocer a los órganos de la Seguridad del Estado sus méritos: las detenciones pueden presentar múltiples formas.  Te llevan aparte en la entrada de la fábrica, una vez te has identificado con el pase, y ya estás; te sacan del hospital con fiebre y el médico no protesta (¡que se le ocurra!); te sacan directamente del quirófano en plena operación de úlcera de estómago y te meten en una celda medio muerto y ensangrentado; consigues a duras penas una entrevista con tu madre condenada, ¡y te la dan!, pero resulta que el careo precede a la detención. En un supermercado te invitan a pasar al departamento de pedidos y te detienen allí mismo; te detiene un peregrino al que por caridad dejaste pasar la noche en casa; te detienen el fontanero que vino a tomar la lectura del contador; te detiene el ciclista que tropieza contigo en la calle; el revisor del tren, el taxista, el empleado de la Caja de Ahorros, el gerente del cine, cualquiera puede detenerte y solo te dejan ver su carnet rojo, que llevaba cuidadosamente escondido, cuando ya es demasiado tarde.”

La historia secreta del "Archipiélago Gulag"

 

“Archipiélago Gulag”  Alexsandr Solzhenitsyn

Última actualización en Martes, 18 de Octubre de 2016 18:00
 
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Martes, 18 de Octubre de 2016 17:54

 
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Rohollah Balvardi
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