Rohollah Balvardi Rohollah Balvardi

Registro de usuarios



Usuarios

Aquí podréis conectar con el portal de educación de la Consejería de Educación

En línea

Tenemos 2 invitados conectado(s)

Bienvenidos a la portada
Pelucas PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Miércoles, 27 de Abril de 2016 17:23

En un artículo sobre los peinados aparecido en 1889 en “La Vanguardia” se lee esta curiosa historia sobre el tema:

“La Sagrada Escritura nada nos dice acerca del modo con que nuestra madres Eva recogía sus cabellos por más que los pintores que se han ocupado de trasladar al lienzo el Paraíso Terrenal, nos representan a la primera mujer con el hermoso cabello rubio, completamente suelto, a modo de espléndido manto.

Muy pronto, sin embargo, los descendientes de Adán y Eva debieron entretenerse en adornar su cabeza, recogiendo el cabello, ya que el uso del peine es mencionado por los historiadores de la más remota edad. Está fuera de toda duda el hecho de que las mujeres egipcias, babilonias y sirias trenzaban sus cabellos y los perfumaban, siendo las egipcias las primeras que los sujetaron, a modo de retorcido, en la nuca.

No contentas, sin embargo, con estos adornos ofrecidos por la naturaleza, añadieron otros compactos de cintas y de enrejados de oro y muy pronto los postizos, que una dama de escasa cabellera tuvo un día la osadía de adoptar, pasaron a ser moneda  corriente entre las beldades del país del Nilo.

Después de las trenzas postizas vinieron las pelucas, prenda que entonces alcanzaba precios fabulosos y que solo las damas opulentas podían permitirse usarla, en tanto que las de posición humilde cubrían las deficiencias de su cabellera con adornos de lana.

De ahí que las aldeanas egipcias ostentaran todas en su cabeza tocados de lana de colores. El uso de la peluca llegó muy pronto a Roma, y conocidas son las críticas que hicieron de ello Juvenal  y Marcial, por más que las damas usaban la peluca como nuestras elegantes el sombrero, es decir, poniéndoselo y quitándoselo a voluntad.

Un retrato muy poco conocido de Cleopatra y que está sacado de una medalla, nos demuestra que ella también  usaba el complicado peinado que la moda prescribía entonces, si bien dicho retrato no da una idea muy lisonjera de la perfección de los rasgos de la amante de Marco Antonio. Es verdad que los historiadores están conformes en asegurar que la belleza fascinadora de Cleopatra provenía más bien del conjunto arrogante y de la expresión de sus ojos que de la delicadeza de detalles.

Las beldades griegas  adoptaron uno sumamente sencillo, en especial las muchachas, que partían el pelo en medio de la frente y lo recogían en la nuca en forma de nudo, peinado que favorecía más que los promontorios de trenzas usados por las egipcias y romanas, y de los cuales hay numerosas muestras en las estatuas que se conservan en los museos de la Ciudad Eterna.

La moda, caprichosa desde los más remotos tiempos, negó su favor a las trenzas, y estas habían desaparecido ya por completo en el siglo XIII, siendo sustituidas por los bucles y los tirabuzones.

En el siglo XV, la bellísima Margarita de Valois, esposa de Enrique IV de Francia, introdujo la moda en la corte de la cabellera postiza, escondiendo su oscuro pelo bajo una peluca rubia, cuyos abundantes cabellos iban recogidos en la extremidad superior de la cabeza y llevando cerca de las sienes y de las orejas unos aros o peinetas de metales preciosos, peinado que se llamó “ à la roquete” y que todas las damas de aquel tiempo adoptaron.

En los años sucesivos, el peinado se hizo cada vez más complicado, y en el museo del Louvre puede verse el célebre retrato de María de Médicis, pintado por Len, en el cual  la cabeza de la soberana aparece como un promontorio, en el que los rizos y los bucles campean majestuosamente. Sin embargo, hacia finales del reinado  de Luis XIII, el peinado se simplificó ligeramente, adoptando el uso de “chignon” colocado alto.

En 1593 apareció por primera vez la moda de cubrir el cabello con polvos, los cuales sujetaban mediante una combinación de sustancias gomosas, que en nada favorecían la limpieza de la piel.

En tiempos de Luis XIV su favorita introdujo el peinado “à la Fontagnes” con el pelo recogido en una cinta. Sin embargo, su volumen fue exagerándose de tal modo que el rey se creyó obligado a publicar en 1692 un edicto para tales exageraciones.

Una linajuda dama inglesa , que en los últimos años del reinado de Luis XIV asistió a una cena en el palacio de Versalles, se presentó con el peinado completamente bajo, y esto bastó para que las señoras, amigas siempre de toda novedad, y por otra parte, no obligadas ya a  halagar a la destituida favorita del rey, se apresurasen a moderar sus peinados, llevándolos sencillos y sujetos con una peineta, según puede verse en los retratos del tiempo de Luis XV. Con el reinado de Luis XVI vino una era de gran prosperidad para los peluqueros y artistas del peinado.

Los peinados en aquella época eran exageradísimos y tan complicados que el adorno de una dama exigía horas y horas. Los peinados de entonces, que tenían nombres simbólicos y que era verdaderas obras de arte, abultaban más que los sombreros de las señoras de ahora, lo cual obligó a Devisme, director de la Ópera  de entonces, a prohibir que las espectadoras se presentasen en el anfiteatro llevando aquellos promontorios de cabello. Como se ve, la guerra a las dimensiones exageradas de ser las cabezas femeninas en el teatro data ya de larga fecha.

María Antonieta puso de moda la “coiffure en crochets”, es decir, una doble hilera  de cinco bucles coronados por plumas, que se sujetaban con una hebilla o un broche de pedrería.


Después de la revolución, se observó una reacción muy marcada a favor de la sencillez del peinado. Las principales bellezas del Directorio llevaban el pelo cortado con el peinado “a lo Tito”, que consistía en ricillos cerca de las sienes, como suelen llevar los niños, y que fue considerado como el más elegante.

Sin embargo, la hermosa  madame Tallien no se resignó a hacer el sacrificio de sus trenzas y las ostentó en toda su magnificiencia y longitud, como lo demuestran los retratos que de ella existen. Durante el primer imperio, el peinado se usó bastante complicado, con bucles, tirabuzones, peinetas y diademas de pedrería. Hacia mediados de este siglo ocurrió otra transformación en el sentido de la sencillez y las damas de los primeros tiempos de la reina Isabel de España, lucieron aquel peinado con de los “bandeaux” que, cubriendo completamente las orejas, solo favorecía a muy contadas fisonomías”

 

“El Versace de Penélope Cruz y otras anécdotas de la Historia”. Carmen Güell

Última actualización en Domingo, 29 de Septiembre de 2019 20:37
 
El escándalo de la comida que tiramos a la basura PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Martes, 05 de Febrero de 2013 18:44

 

EL ESCÁNDALO DE LA COMIDA QUE TIRAMOS A LA BASURA

El 50% de la producida para la alimentación humana no se aprovecha. En verano, el despilfarro empeora con la limpieza del frigorífico antes de salir de vacaciones. Solo con las sobras desaprovechadas por americanos y británicos habría para los 1500 millones de desnutridos.

Cada pan de molde sin corteza que compra en el supermercado supone tirar millones de kilos a la basura, el mismo pozo sin fondo en el que acaban las manzanas con motas, las zanahorias sin la curvatura perfecta, los peces que caen por error en las redes, incluso las vísceras  de millones de vacas que no se comen por razones culturales. Solo en el Reino Unido, ese despilfarro supone  al año entre 18 y 20 millones de toneladas. Es las diferencia entre lo que sale de las granjas  lo que hay en las mesas.

La mitad de los alimentos que se producen en el mundo termina en la basura

Con las vacaciones, el fenómeno empeora: las neveras se vacían y los vertederos se llenan de comida comestible cuyo olor putrefacto no llega a sus posibles comensales y, afortunadamente, tampoco a los 1000 millones de personas que sufren hambrunas, como las que atenazan este verano al 20% de quienes viven en el Sahel y en el Cuerno de África.

Analizar por qué se tiran los alimentos y sus repercusiones medioambientales, económicas y morales es lo que ha investigado el británico Tristam Stuart, del Centro de Historia Medioambiental  Mundial de la Universidad de Sussex, en su libro: “Despilfarro, el escándalo global de la comida”. En su ardua investigación revela los trucos de los distribuidores, las penurias de los agricultores para cumplir cuotas impuestas  por los hipermercados y normativas absurdas y la inconsciencia de quienes compran más de lo que pueden comer… Pero también aporta soluciones porque, asegura, evitarlo no es imposible.

El autor desvela que las grandes cadenas de alimentación son las que más despilfarran: una sola, en Reino Unido, tira tanto como todo el comercio minorista del país, a menudo porque el envase tiene un defecto o porque no se vende. Para más inri, el 19% de esos residuos es carne, el producto más costoso para el medioambiente y el que más proteínas proporciona. De hecho, solo los siete hipermercados examinados por Stuart, derrochan 367000 toneladas de alimentos al año.

El escándalo del despilfarro alimentario

¿Acaso se produce demasiado? ¿Es culpa de los fabricantes? Pues según Stuart, es cierto que se derrocha en las factorías, pero casi siempre a petición de los distribuidores. Y pone de ejemplo a una cadena que obliga a su productor a tirar 13000 rebanadas de rico pan de molde al día. O la costumbre de hacer pedidos superiores a los necesarios, que al final se anulan, más grave cuando si son marcas blancas que no se pueden revender.

Si los animales comieran comida rápida

Stuart también descubre las artimañas de las fechas. “Muchos consumidores confunden la de consumo preferente, que indica la calidad, que marca la seguridad y tiran comida en buen estado al creer que es peligrosa”, apunta.

También los consumidores acarrean su responsabilidad. La comida hoy es barata (ha bajado un 47% entre 1961 y 1992) y las ofertas invitan a comprar hasta un 50% de alimentos gratis que no se necesitan. El Programa inglés de Acción sobre Residuos y Recursos estima que en la basura anual de los hogares ha contabilizado  484 millones de yogures sin abrir y 2600 millones de rebanadas de pan. En total en este país, 5,4 millones de toneladas de comida que acaban en los vertederos,  un 25% de lo que se compra, datos extrapolables a otros países europeos, como España.

Si en EE.UU. se desperdicia menos, Stuart recuerda que es porque comen demasiado y por ello sufren de obesidad. “La cuestión es que si los países ricos no desviaran millones de toneladas de cereales al vertedero, no serían tan caros”, afirma en referencia  a la subida de precio que sufrieron en 2007, que generó 100 millones más de hambrientos. Solo con el despilfarro de británicos y americanos en trigo, maíz y soja (empleados en alimentar el ganado que produce la carne y los productos lácteos), habría para 1500 millones de desnutridos. “Vivimos en una habitación cerrada, la Tierra, con una cantidad finita de cultivos, pero compramos tierra  a los pobres  para no aprovecharla” dice Stuart. El suelo adquirido en Kenia, Madagascar o Brasil son claros ejemplos de ello.

El derroche de la comida

GASTO DE AGUA Y AIRE: pero también tiramos el agua: la comida desechada supone perder los 675 trillones de litros gastados en irrigación, que daría para un consumo diario e individual de 200 litros para 9000 millones de personas. Y ensuciamos el aire: un 10% de las emisiones de CO2 se atribuyen a la producción, transporte y elaboración de alimentos que no llegan a ningún estómago.

La huella del desperdicio de alimentos

No hay sector que escape al despilfarro. La agricultura, por las normas de uniformidad de frutas y verduras, como las de la UE, en las que la apariencia cosmética se impone a la sostenibilidad.  La pesca, por la política de cuotas, que quiere cambiar Bruselas, por la que hasta el 70% de los peces que caen en las redes se desperdician si no son comerciales. Y la carne, porque en Occidente nos gusta comer solo musculatura y casi todo lo demás se tira.

La huella del desperdicio de alimentos II

La cuestión, dice Stuart, es que todo lo anterior podría evitarse. Según la FAO, si los países ricos redujeran su provisión de alimentos al 130% de lo que necesitan, la demanda global bajaría un 19,6% y sobraría comida en el planeta. El suelo que quedara libre se podría usar para alimentar el ganado y cubrir la demanda de carne en Asia y para biocombustibles. “Así se afrontaría el calentamiento global y se resolvería parte del daño” Stuart hace cálculos: se produciría energía equivalente a la calefacción de 1800 millones de hogares con el nivel de vida europeo. Pensémoslo antes de tirar un filete a la basura.” “El mundo” (17-7-2011)

Pollo a la carta

 

Última actualización en Domingo, 29 de Septiembre de 2019 20:17
 
Slow parenting PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Jueves, 10 de Enero de 2019 11:18

Slow parenting: una forma diferente de educar

 
¿Dónde acaba mi jersey viejo? PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Domingo, 29 de Septiembre de 2019 19:44

NO TODA LA ROPA USADA TERMINA EN UNA ORGANIZACIÓN HUMANITARIA O EN UNA TIENDA DE SEGUNDA MANO. TONELADAS DE PRENDAS SOBRANTES SON EL MOTOR DE UNA INDUSTRIA MULTIMILLONARIA QUE ARRANCA EN ESE CONTENEDOR QUE HAY CERCA DE SU CASA Y TERMINA EN LA INDIA.

CIEN MIL TONELADAS.-La ciudad de Panipat, a norte de Delhi, es la capital mundial del reciclaje de ropa. Las empresas indias compran, cada año, cien mil toneladas de ropa usada. En Panipat se ven edificios decrépitos, basura, personas que viven en las aceras, niños descalzos entre la inmundicia. “No hay que dejarse engañar por esta estampa. Aquí hay mucha gente rica”, dice Nitin Jindal, de 39 años, propietario de la mayor empresa de reciclaje.

LA ROPA QUE NADIE QUIERE.-A estas empresas de reciclaje indias llega la ropa usada a las que las ONG no han encontrado destino o que nadie compró cuando colgaron en las perchas de las tiendas de segunda mano. Iba a ser destruida. Son el penúltimo eslabón en la cadena de aprovechamiento de la ropa usada.

Ruanda, el país africano que se enfrenta a EE.UU. porque no quiere su ropa usada

DOS EUROS AL DÍA.- Manos manchadas de tintes textiles. Los empleados más veteranos son capaces de reconocer con los ojos cerrados el porcentaje de lana de una fibra. Esta minoría de “expertos” recibe unos tres euros al día. El resto de trabajadores- unos 650 en esta empresa- se conforma con dos euros al día.

POR MUCHAS MANOS.- En Europa, diversas compañías se dedican a comprar la ropa vieja. Pagan 50 céntimos por kilo. Las prendas aún usables las revenderán en los mercadillos de África o las reciclarán para los tejidos de los maleteros de los coches. La ropa que no vale ni para eso, acabará aquí, donde la harán jirones, la blanquearán y la teñirán de nuevo.

HACERLA INVENDIBLE.-Varias trabajadoras cortan la ropa usada, que llega a la India por mar. El gobierno indio prohíbe que en la zona portuaria se “despiste” ni una sola prenda. Temen que la ropa donada acabe en los mercadillos locales y destruya la industrial textil nacional, como ya ha pasado en África.

EN BUSCA DEL CACHEMIR.-Una máquina tritura los tejidos. El cachemir y lo que tenga más de un 80% de lana va a un montón distinto, que se envía sin procesar a Italia. Allí se recicla en hilo de lana y se usa para tejer chaquetas. El cachemir se paga muy bien: 23 euros por kilo. El resto se tratará en la India.

DE AQUÍ AL MUNDO.-La ropa vieja de algodón se tiñe antes de continuar con su procesamiento. Se trata de un negocio globalizado: con el hilo que se produce en la India, las empresas kenianas o bolivianas fabrican nuevos tejidos. Los hilos reciclados se han convertido en uno de los productos estrella de la exportación de la India.

 
Por qué no hay mujeres en Silicon Valley PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Miércoles, 09 de Enero de 2019 20:30

Por qué no hay aún mujeres en Silicon Valley

 
<< Inicio < Anterior 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 Siguiente > Fin >>

Página 7 de 109
Rohollah Balvardi
Rohollah Balvardi