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El escándalo de la comida que tiramos a la basura PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Martes, 05 de Febrero de 2013 18:44

 

EL ESCÁNDALO DE LA COMIDA QUE TIRAMOS A LA BASURA

El 50% de la producida para la alimentación humana no se aprovecha. En verano, el despilfarro empeora con la limpieza del frigorífico antes de salir de vacaciones. Solo con las sobras desaprovechadas por americanos y británicos habría para los 1500 millones de desnutridos.

Cada pan de molde sin corteza que compra en el supermercado supone tirar millones de kilos a la basura, el mismo pozo sin fondo en el que acaban las manzanas con motas, las zanahorias sin la curvatura perfecta, los peces que caen por error en las redes, incluso las vísceras  de millones de vacas que no se comen por razones culturales. Solo en el Reino Unido, ese despilfarro supone  al año entre 18 y 20 millones de toneladas. Es las diferencia entre lo que sale de las granjas  lo que hay en las mesas.

La mitad de los alimentos que se producen en el mundo termina en la basura

Con las vacaciones, el fenómeno empeora: las neveras se vacían y los vertederos se llenan de comida comestible cuyo olor putrefacto no llega a sus posibles comensales y, afortunadamente, tampoco a los 1000 millones de personas que sufren hambrunas, como las que atenazan este verano al 20% de quienes viven en el Sahel y en el Cuerno de África.

Analizar por qué se tiran los alimentos y sus repercusiones medioambientales, económicas y morales es lo que ha investigado el británico Tristam Stuart, del Centro de Historia Medioambiental  Mundial de la Universidad de Sussex, en su libro: “Despilfarro, el escándalo global de la comida”. En su ardua investigación revela los trucos de los distribuidores, las penurias de los agricultores para cumplir cuotas impuestas  por los hipermercados y normativas absurdas y la inconsciencia de quienes compran más de lo que pueden comer… Pero también aporta soluciones porque, asegura, evitarlo no es imposible.

El autor desvela que las grandes cadenas de alimentación son las que más despilfarran: una sola, en Reino Unido, tira tanto como todo el comercio minorista del país, a menudo porque el envase tiene un defecto o porque no se vende. Para más inri, el 19% de esos residuos es carne, el producto más costoso para el medioambiente y el que más proteínas proporciona. De hecho, solo los siete hipermercados examinados por Stuart, derrochan 367000 toneladas de alimentos al año.

El escándalo del despilfarro alimentario

¿Acaso se produce demasiado? ¿Es culpa de los fabricantes? Pues según Stuart, es cierto que se derrocha en las factorías, pero casi siempre a petición de los distribuidores. Y pone de ejemplo a una cadena que obliga a su productor a tirar 13000 rebanadas de rico pan de molde al día. O la costumbre de hacer pedidos superiores a los necesarios, que al final se anulan, más grave cuando si son marcas blancas que no se pueden revender.

Si los animales comieran comida rápida

Stuart también descubre las artimañas de las fechas. “Muchos consumidores confunden la de consumo preferente, que indica la calidad, que marca la seguridad y tiran comida en buen estado al creer que es peligrosa”, apunta.

También los consumidores acarrean su responsabilidad. La comida hoy es barata (ha bajado un 47% entre 1961 y 1992) y las ofertas invitan a comprar hasta un 50% de alimentos gratis que no se necesitan. El Programa inglés de Acción sobre Residuos y Recursos estima que en la basura anual de los hogares ha contabilizado  484 millones de yogures sin abrir y 2600 millones de rebanadas de pan. En total en este país, 5,4 millones de toneladas de comida que acaban en los vertederos,  un 25% de lo que se compra, datos extrapolables a otros países europeos, como España.

Si en EE.UU. se desperdicia menos, Stuart recuerda que es porque comen demasiado y por ello sufren de obesidad. “La cuestión es que si los países ricos no desviaran millones de toneladas de cereales al vertedero, no serían tan caros”, afirma en referencia  a la subida de precio que sufrieron en 2007, que generó 100 millones más de hambrientos. Solo con el despilfarro de británicos y americanos en trigo, maíz y soja (empleados en alimentar el ganado que produce la carne y los productos lácteos), habría para 1500 millones de desnutridos. “Vivimos en una habitación cerrada, la Tierra, con una cantidad finita de cultivos, pero compramos tierra  a los pobres  para no aprovecharla” dice Stuart. El suelo adquirido en Kenia, Madagascar o Brasil son claros ejemplos de ello.

El derroche de la comida

GASTO DE AGUA Y AIRE: pero también tiramos el agua: la comida desechada supone perder los 675 trillones de litros gastados en irrigación, que daría para un consumo diario e individual de 200 litros para 9000 millones de personas. Y ensuciamos el aire: un 10% de las emisiones de CO2 se atribuyen a la producción, transporte y elaboración de alimentos que no llegan a ningún estómago.

La huella del desperdicio de alimentos

No hay sector que escape al despilfarro. La agricultura, por las normas de uniformidad de frutas y verduras, como las de la UE, en las que la apariencia cosmética se impone a la sostenibilidad.  La pesca, por la política de cuotas, que quiere cambiar Bruselas, por la que hasta el 70% de los peces que caen en las redes se desperdician si no son comerciales. Y la carne, porque en Occidente nos gusta comer solo musculatura y casi todo lo demás se tira.

La huella del desperdicio de alimentos II

La cuestión, dice Stuart, es que todo lo anterior podría evitarse. Según la FAO, si los países ricos redujeran su provisión de alimentos al 130% de lo que necesitan, la demanda global bajaría un 19,6% y sobraría comida en el planeta. El suelo que quedara libre se podría usar para alimentar el ganado y cubrir la demanda de carne en Asia y para biocombustibles. “Así se afrontaría el calentamiento global y se resolvería parte del daño” Stuart hace cálculos: se produciría energía equivalente a la calefacción de 1800 millones de hogares con el nivel de vida europeo. Pensémoslo antes de tirar un filete a la basura.” “El mundo” (17-7-2011)

Pollo a la carta

 

Última actualización en Domingo, 29 de Septiembre de 2019 20:17
 
¿Dónde acaba mi jersey viejo? PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Domingo, 29 de Septiembre de 2019 19:44

NO TODA LA ROPA USADA TERMINA EN UNA ORGANIZACIÓN HUMANITARIA O EN UNA TIENDA DE SEGUNDA MANO. TONELADAS DE PRENDAS SOBRANTES SON EL MOTOR DE UNA INDUSTRIA MULTIMILLONARIA QUE ARRANCA EN ESE CONTENEDOR QUE HAY CERCA DE SU CASA Y TERMINA EN LA INDIA.

CIEN MIL TONELADAS.-La ciudad de Panipat, a norte de Delhi, es la capital mundial del reciclaje de ropa. Las empresas indias compran, cada año, cien mil toneladas de ropa usada. En Panipat se ven edificios decrépitos, basura, personas que viven en las aceras, niños descalzos entre la inmundicia. “No hay que dejarse engañar por esta estampa. Aquí hay mucha gente rica”, dice Nitin Jindal, de 39 años, propietario de la mayor empresa de reciclaje.

LA ROPA QUE NADIE QUIERE.-A estas empresas de reciclaje indias llega la ropa usada a las que las ONG no han encontrado destino o que nadie compró cuando colgaron en las perchas de las tiendas de segunda mano. Iba a ser destruida. Son el penúltimo eslabón en la cadena de aprovechamiento de la ropa usada.

Ruanda, el país africano que se enfrenta a EE.UU. porque no quiere su ropa usada

DOS EUROS AL DÍA.- Manos manchadas de tintes textiles. Los empleados más veteranos son capaces de reconocer con los ojos cerrados el porcentaje de lana de una fibra. Esta minoría de “expertos” recibe unos tres euros al día. El resto de trabajadores- unos 650 en esta empresa- se conforma con dos euros al día.

POR MUCHAS MANOS.- En Europa, diversas compañías se dedican a comprar la ropa vieja. Pagan 50 céntimos por kilo. Las prendas aún usables las revenderán en los mercadillos de África o las reciclarán para los tejidos de los maleteros de los coches. La ropa que no vale ni para eso, acabará aquí, donde la harán jirones, la blanquearán y la teñirán de nuevo.

HACERLA INVENDIBLE.-Varias trabajadoras cortan la ropa usada, que llega a la India por mar. El gobierno indio prohíbe que en la zona portuaria se “despiste” ni una sola prenda. Temen que la ropa donada acabe en los mercadillos locales y destruya la industrial textil nacional, como ya ha pasado en África.

EN BUSCA DEL CACHEMIR.-Una máquina tritura los tejidos. El cachemir y lo que tenga más de un 80% de lana va a un montón distinto, que se envía sin procesar a Italia. Allí se recicla en hilo de lana y se usa para tejer chaquetas. El cachemir se paga muy bien: 23 euros por kilo. El resto se tratará en la India.

DE AQUÍ AL MUNDO.-La ropa vieja de algodón se tiñe antes de continuar con su procesamiento. Se trata de un negocio globalizado: con el hilo que se produce en la India, las empresas kenianas o bolivianas fabrican nuevos tejidos. Los hilos reciclados se han convertido en uno de los productos estrella de la exportación de la India.

 
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Escrito por Administrator   
Miércoles, 09 de Enero de 2019 20:30

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Escrito por Administrator   
Jueves, 10 de Enero de 2019 11:18

Slow parenting: una forma diferente de educar

 
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Escrito por Administrator   
Miércoles, 09 de Enero de 2019 19:05

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