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El suceso que avergonzó a la Monarquía de Luis XVIII PDF Imprimir Correo
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Sábado, 06 de Abril de 2013 14:26

 

EL SUCESO QUE AVERGONZÓ A LA MONARQUÍA DE LUIS XVIII

Uno de los naufragios más terribles de la Historia sucedió el 2 de julio de 1816, día en que la fragata de la Marina francesa “Medusa” encalló en un banco de arena en la bahía de Arguin, frente a la costa de la actual Mauritania. En la fragata iban 400 personas, y en los botes solo había espacio para 250, de modo que hubo que improvisar una balsa para los restantes, que sería amarrada a uno de los botes para llegar a buen puerto. No obstante, por accidente o de manera intencionada, las amarras se soltaron y la balsa quedó a la deriva. Tras 13 días sus ocupantes fueron rescatados por la Marina francesa, aunque de manera fortuita, pues nunca se hizo esfuerzo alguno por encontrarlos.

Este naufragio significó un escándalo internacional por diversos motivos. En principio, porque fue consecuencia de la incompetencia del vizconde Hughes Duroy de Chaumereys, quien fue designado por el propio rey para capitanear la fragata aun cuando apenas había navegado en los anteriores veinte años. Luego, porque no había botes suficientes para la totalidad de los ocupantes. Y por último, porque 132 personas murieron de hambre, inanición, deshidratación, asesinados, y todo esto significó la mayor de las vergüenzas para la monarquía francesa recién instaurada.

Théodore Géricault, pintor romántico, tenía 25 años cuando ocurrió la tragedia de la “Medusa” y desde la profunda conmoción que le causó el hecho quiso llevar al lienzo el naufragio.

Durante dieciocho meses estuvo trabajando en el cuadro que, en un principio, llamó “Escenas de un naufragio” para poder presentarlo al concurso en el Salón  parisino de 1819. Recibió los elogios de Luis XVIII, pero luego fue penalizado y no hubo comprador.

La belleza del desastre (Théodore Géricault)

CURIOSIDADES DEL CUADRO

1.-VELA.-El viento sopla hacia la izquierda y la fragata se ve a lo lejos, a la derecha. A través de la vela, que se hincha azotada por la fuerza del viento, Géricault registra la mayor de las tragedias, la desesperanza ante la imposibilidad de que balsa y fragata se encuentren, por ir en direcciones contrarias.

2.-JEAN BAPTISTE HENRY SAVIGNY. Uno de los 15 supervivientes. Médico y cirujano de profesión, escribió un informe en el que narra todos los acontecimientos del naufragio y acusa a las autoridades de  negligencia, corrupción y, al final, abandono, pues ni siquiera indemnizó a los supervivientes. Fue también quien le contó a Géricault los detalles del naufragio para que fuera posible la pintura.

3.-ALEXANDRE CORRÉARD.-Ingeniero geólogo y cartógrafo que formaba parte del equipo de 60 científicos que iban a explorar Senegal. Junto con Savigny, escribió el informe relatando los hechos del naufragio. Fue miembro de los “Caballeros de la Libertad”, organización clandestina que pretendía derrocar a Luis XVIII tras el advenimiento de Napoleón II.

4.-JEAN-CHARLES.-Único hombre, entre los 15 supervivientes del naufragio, que no tenía oficio, pues los demás eran científicos o militares, de modo que quedó como el encargado de tirar por la borda de la balsa los cadáveres o a aquellos muy enfermos, a quienes se ejecutaba. Murió de indigestión en el barco que los rescató, el “Argus”, al comer demasiada comida en muy poco tiempo.

5.-FRAGATA.-Géricault recoge el momento en que los tripulantes de la balsa pasan de la desesperanza a la máxima euforia, al divisar una fragata de la Marina francesa en el horizonte, que a pesar de haberlos visto, no los recogerá.

6.-BALSA.-Al no haber suficientes botes para las 400 personas que iban a bordo de la “Medusa”, fue necesario construir una barca apresuradamente, de 20 metros de largo por 7 de ancho. Era muy ligera, por lo cual, al subirse los 147 tripulantes que irían en ella, se hundió parcialmente por los lados. La primera noche, los 20 que estaban en los bordes cayeron al mar, de modo que al día siguiente hubo motín en la balsa por ir en el centro. Géricault mandó construir una réplica de la balsa a escala con uno de los supervivientes del naufragio, Lavillette, que era carpintero.

7.-EUGÉNE DELACROIX.-Ambos pintores eras íntimos amigos, y Gériacult quiso hacerle un homenaje  retratándolo dos veces en el mismo cuadro. Más tarde, Delacroix hará lo mismo y lo retratará en su “Barca de Dante”, como uno de los muertos del infierno que choca con la barca.

8.-BARRILES DE VINO.-La situación fue desesperada desde un primer momento para los 147 que conformaban la tripulación de la balsa, pues solo tenían para el sustento una bolsa de galletas que se comieron el primer día, dos contenedores de agua     que el mismo día cayeron al mar y dos barriles de vino, que mezclaban con agua salada  para hacerlo rendir.

9.-HACHA.-Si bien Géricault omite el canibalismo del que fueron partícipes los náufragos durante los 13 días y que fueron luego descritos por los supervivientes, el hacha ensangrentada es indudablemente una alusión a ello, pues Savigny narra cómo cortaban en tiras la carne de los cuerpos para que se secaran al sol y luego comerlas.

10.-MUERTOS.- El pintor alquiló un taller en las cercanías del Hospital de Beaujon  para poder ir con frecuencia a observar a agonizantes y cadáveres, y obtuvo la autorización  para llevarse a su taller trozos de cuerpos, de modo que podía ir observando diariamente cómo ocurría el proceso de descomposición de la carne, así como los cambios de color de la piel.

Magazine "El Mundo

 

Última actualización en Martes, 07 de Marzo de 2017 18:51
 
Dónde fueron a parar los 28000 patitos huérfanos PDF Imprimir Correo
Escrito por Administrator   
Miércoles, 21 de Noviembre de 2012 15:47

 

DÓNDE FUERON A PARAR LOS 28000 PATITOS NÁUFRAGOS

“Moby Duck” es el primer libro de Donovan  Hohn, en el que narra el viaje de los 28000 animales de plástico que en 1992 cayeron al mar, hasta el día que tocaron tierra en playas de Hawai o Alaska. Es también la historia de los oceanógrafos y locos por el mar, y la de él mismo que decidió que recorrer el camino marcado por los patitos.

Cuando el 10 de enero de 1992 una tormenta se desató en el Pacífico Norte, poco se imaginaba Donovan Hohn, natural de San Francisco, que un viaje trepidante estaba a punto de comenzar. El de los 28000 animales de plástico que cayeron al mar desde el carguero griego “Ever Laurel”, y que a lo largo de los años siguientes han surcado el océano hasta las costas de medio mundo. La casualidad o la fortuna han querido que esos 28000 juguetes-7200 patitos de goma amarillos, 7200 castores rojos, 7200 tortugas azules y 7200 ranas verdes- fabricados en China y cuyo destino eran las bañeras de miles de niños en EE.UU., cambiaran el agua dulce por el océano salado. Un apunte para los más curiosos: la tormenta que echó al mar al contenedor con los patos de goma no impidió que el barco griego llegara a su destino en EE.UU., eso sí, con su tripulación intacta pero con la carga mermada.

Donovan Hohn, profesor de Inglés en un instituto en Nueva York se topó con esta historia de  una forma inesperada, mientras corregía la redacción de uno de sus alumnos una tarde de tantas. En su libro “Moby Duck” cuenta cómo esa misma noche, con las luces apagadas y sentado en su despacho, se dejó llevar por la imaginación de tan legendario viaje. No es tan solo un juego  de palabras, porque al igual  que el capitán Ahab del conocido libro de Herman Melville, Hohn se embarcó en la captura de su particular ballena, en busca del destino de esos animales de plástico alrededor del mundo.

“Uno de los primeros oceanógrafos que investigaron la historia me mandó un mapa con la ruta dibujada por los patos de goma, como si de un camino a seguir se tratase. ¿Por qué no seguirlo? Quería ir a los lugares en los que los patos habían estado, desde la fábrica en China, hasta la cubierta del carguero que los había transportado por el Pacífico, quería llegar hasta el Ártico”, cuenta Hohn. El oceanógrafo que le mandó ese primer mapa era Curtis Ebbesmeyer, un científico de Seattle con una empresa que rastrea icebergs para compañías petrolíferas. El mapa incluía los puntos exactos en los que se tenía constancia  de la llegada de algunos de los patitos o de sus coloridos compañeros.

Pero lo difícil no era elaborar una mapa con el destino final de los patos de goma, sino encontrar el punto en el que tan colorida cuadrilla cayó al mar. Un año le costó a Ebbermayer averiguar el lugar del accidente, donde los contenedores cayeron al mar y los juguetes de goma comenzaron su peregrinaje por las aguas del Pacífico Norte. Ebbesmeyer trabajaba con James Ingraham, un científico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EE.UU., en un sistema que les pèrmitiera fijar un modelo para las corrientes marinas. Las coordenadas exactas del accidente, la fecha y los lugares en los que ya habían aparecido varios de los patos de goma, les ayudaría a definir ese modelo. Incluso pudieron predecir el punto en el que algunos de los patos de goma tocarían tierra: las costas de Washington en 1996, o las de Hawai un año después. Un suceso que podía haberse quedado en una anécdota colorida en un periódico de provincias se convirtió a ojos de los científicos en un acontecimiento vital, un punto de inflexión que les ayudaría a predecir con mayor precisión el funcionamiento de las corrientes marinas en todo el mundo.

INICIO DEL VIAJE

Con la imagen de miles  y miles  de patos navegando  sin descanso y con el rumbo dictado por las corrientes marinas, como un pequeño ejército que avanza sin descanso, Hohn inició lo que pensaba que sería una ruta recorriendo el camino trazado por los patos. Pronto este viaje se convirtió en una aventura como las de antes, como las de los libros de Verne o Kipling, a la búsqueda de nuevos lugares donde aparecieran más patos de goma. En palabras de Hohn, “un viaje itinerante, a lo largo de cinco años (de 2005, cuando comenzó  a investigar y la primavera de 2010, fecha en que terminó el libro) en los que descubrí miles de cosas. Aprendí , por ejemplo, que hay todo un sistema de tormentas debajo del agua, remolinos invisibles bajo las olas. Su existencia demuestra que las corrientes marinas son similares a los vientos. El océano es mucho más misterioso de lo  que yo imaginaba”. El recorrido le llevó hasta  Seattle a Sitka (Alaska), la ciudad donde aparecieron los primeros patos de goma, pasando por China, Hawai y finalmente  Cambridge Bay en Canadá.

Hohn se encontró en su viaje con la existencia  de la Isla de la Basura, un gran estercolero marino en el Pacífico Norte, con una superficie mayor que la de España, en la que debido a las corrientes marinas los desechos del mar se quedan atrapados en este punto concreto. Miles de toneladas de plástico, que se van descomponiendo poco a poco, pero sin llegar a deshacerse del todo, ensucian y dan color al océano. No hay datos fiables de la cantidad de desechos que acaban en el mar, en parte porque las compañías navieras son reacias a dar información de los contenedores que pierden en sus recorridos, en parte porque es casi imposible estimar la basura que acaba en sus aguas desde los barcos o desde la propia costa

La isla de la basura en el Océano Pacífico

Según los investigadores pocos son los patos de goma que ha acabado en la Isla de la Basura. La gran mayoría se quedaría atrapada en el Giro Subpolar (un giro es un sistema de corrientes marinas rotativas), dando una vuelta completa alrededor del  Golfo de Alaska y el mar de Bering cada tres años, hasta que una tormenta los expulsara a corrientes marinas más al norte del Giro Subpolar.

SIN RASTRO

En este punto, su pista se pierde, según Hohn. Las predicciones de Ebbesmeyer  e Ingraham no funcionan igual en las aguas heladas del Ártico Se hacen necesarios medios de investigación  menos sofisticados y Ebbesmeyer compra una docena de patos de goma. Sus experimentos caseros le demuestran que estos animales  de plástico son capaces  de aguantar en las aguas heladas durante años. A  una velocidad de casi dos kilómetros diarios atraviesan el Polo Norte. Una vez en el Atlántico, ya sin hielo en el mar, los patos de goma son arrastrados por la corriente del Golfo y se dirigen a Europa. Otros llegan hasta la costa de Maine en EE.UU.

La última parada de Hohn es Cambridge Bay , en el archipiélago canadiense del Ártico, tierra de esquimales. En su equipaje lleva alguno de los carteles de “se busca” que ha hecho para colgar por la ciudad, adonde ha acudido con la esperanza de encontrar a algún lugareño que haya recogido alguno de estos patos de goma, ya no amarillos, sino blancos por la acción del sol y el agua salada.

A día de hoy todavía hay miles de patos de goma que no han llegado a la costa. Su final es simple: deshechos por la acción del mar o comidos por los peces.

CUÁNTOS ERAN: De los 28000 patitos que cayeron al mar, los científicos esperan que  se recuperen 600.

RECOMPENSA: la empresa “The first year” ofreció en diciembre de 2003 una recompensa de 100 dólares a quien encontrara alguno de los patos en Nueva Inglaterra o Canadá,

UNO QUE  NO ERA: en 2007, una profesora retirada  anunció que había aparecido el primer pato en  Inglaterra. Después se demostró que no pertenecía al grupo

BUSCADORES DE TESOROS: Dean Orbison y su hijo encontraron animales entre los años 1993 y 2004 en las costas de Alaska. Mostraron su colección en una feria anual.

TRES ESPECIES: del total de los animales encontrados por la familia Orbison, un 18% eran tortugas, el 35% patos, el 26% castores y el 21% ranas.

NO SOLO PATOS: los juguetes iban a venderse en paquetes que contenían un castor, una rana, una tortuga y un pato. Eran para niños a partir de 6 años y se podían meter en el lavavajillas.

HÉROES AMARILLOS: el escritor de cuentos infantiles Eric Carle recreó la historia  de los animales perdidos en el mar en su libro para niños “Diez patitos de goma”.

PROTAGONISTA DE ANUNCIO: la historia de los patos de goma fue recreada en un anuncio publicitario para televisión del Seat Toledo.

La historia de los patitos de goma

ORIGEN: los primeros patitos para la bañera se comenzaron a fabricar a finales del siglo XIX y estaban hechos de goma dura . Hoy en día hay miles de variantes y colores.

500 ÁNADES RECUPERADAS: casi medio millar de patos fueron recuperadas solo en los dos primeros años tras el accidente del carguero.

PRIMER DESTINO: Sitka, en Alaska fue el primer lugar del que se tiene constancia de la llegada de uno de estos patos. Fue en noviembre de 1992, a 3200 km de distancia del punto de partida.

A TODA VELA: los patos navegaban a una velocidad de 11,10 km al día dentro del Círculo Subpolar. La vuelta completa dentro del Giro Subpolar asciende  a un total de 10943,5 km.

MARIONETAS: Jim Henson , el creador de “The Muppets” escribió la canción “Rubber Duckie”, Uno de sus personajes más conocidos, Epi, también tenía  un patito para el baño.

Epi y el baño

LEYENDA URBANA: hace unos años se dijo que la reina Isabel II de Inglaterra  es una fanática de los patos de goma  y que tiene uno en su baño que llevaría corona.

 

Última actualización en Sábado, 05 de Marzo de 2016 15:52
 
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Escrito por Administrator   
Domingo, 03 de Febrero de 2013 17:35

 

CONSORTES, ATRACCIÓN FATAL

¿Hay algo más peligroso que una mujer que ha decidido matar? Sí, que se enamore de un hombre que comparta su horrenda afición. Y el cóctel se vuelve explosivo cuando las perversiones sexuales, los celos, la avaricia, las sectas destructivas o los desequilibrios mentales se suman a los instintos asesinos y a la ausencia absoluta de escrúpulos. Las siniestras historias de estas parejas letales causarán escalofríos…

A LAS ÓRDENES DE UN ILUMINADO: SUSAN ATKINS Y CHARLES MANSON


“Charlie es Jesucristo. Yo maté a Sharon Tate”, le dijo Susan Atkins a su compañera de celda, Ronnie Howard. Susan había conocido a Charles Manson en una comunidad hippie. Su carisma y sus extravagantes ideas acerca de la redención y del fin del mundo  debieron parecerle irresistibles a esta californiana nacida en 1948, hija de padres alcohólicos y violentos, porque cayó rendida a sus pies y se manifestó dispuesta a formar parte de su extraña “familia”. Hasta entonces, la vida de Susan no había sido un camino de rosas. Más bien al contrario. Se la ganaba bailando desnuda en clubes nocturnos. Manson apareció en el momento justo, como una revelación. Hablaba de sexo libre, drogas y rock & roll. Había cogido ideas de aquí y de allá, sobre todo de la Biblia y de las filosofías orientales, y había tejido una doctrina de “salvación”. Según esta, la “familia” era la vanguardia de 144000 elegidos. El apocalipsis había llegado y el Juicio Final estaba a punto de comenzar. La población negra se disponía a aniquilar a la blanca. En el transcurso de esta guerra, él guiaría a sus elegidos hasta Agartha, el reino  subterráneo en el que esperarían el momento de regresar como señores del mundo.

Con estos pájaros en la cabeza, Susan se marchó a vivir a una granja abandonada en el desértico Valle de la Muerte, en California. Aquel  9 de agosto de 1969, año del mítico festival de Woodstock, ella y otros tres “familiares” más recibieron órdenes precisas del profeta Manson. Debían ir a un domicilio de Beverly Hills, en el número 10050 de Cielo Drive, con cuchillos y un revólver y matar a sus habitantes. Dicho y hecho. Nadie salió vivo de allí. NI siquiera la actriz Sharon Tate, esposa del director Roman Polanski y embarazada de ocho meses.

Pasaron por alto este detalle. O mejor dicho, lo aprovecharon para liberar su rabia. Cogieron el cuchillo, le asestaron hasta 17 puñaladas que, entre otras atrocidades, le seccionaron los pechos, y dejaron que muriera desangrada. Cuanto más lloraba y suplicaba Sharon, más adrenalina corría por las venas de los asesinos. Pero la barbarie no terminó: la mujer apareció colgada de una soga.

Asesinato múltiple : Susan Atkins declararía más tarde: “Yo maté a la perra mientras me suplicaba por su vida y la de su bebé. La maté porque estaba harta de oír cómo  gritaba”.En la pared se podía leer la palabra “cerdos” escrita con la sangre de la víctima. Al lado, el título de una canción de los Beatles, “Helter skelter”,que Manson había reinterpretado a su antojo. La canción no era más que un tobogán en espiral típico de los parques británicos. Pero en la cabeza de Manson, se convirtió en el holocausto que se avecinaba. Todos corrieron  la misma suerte en la mansión de la colina de Bel Air: Jay Sebring, el peluquero de las estrellas, de 34 años,recibió un balazo y siete puñaladas; la millonaria Abigail Folger, de 25 años murió a causa de 28 puñaladas; en el cuerpo de su novio, Voytek Frykowski, de 32 años, se contabilizaron 51 puñaladas y dos disparos; y Steven Parent,un amigo del jardinero fue asesinado por cuatro balazos. La masacre fue la noticia de aquel verano. Se dijo que alguna secta satánica se había vengado de Polanski, que estaba de viaje por Europa, por el éxito de “La semilla del diablo”.

Documental: "Charles Manson"

Pero detrás se escondía un motivo mucho más prosaico. Al parecer, Manson, que tenía ínfulas artísticas, soñaba con un contrato que Terry Melcher, hijo de la actriz Doris Day y dueño de la mansión, le había negado. Para Susan no había sido la primera vez. Junto a otro miembro del clan había acuchillado  al productor musical Gary Hinman el 31 de julio del mismo año. Tampoco iba a ser su último crimen. Un día después de la matanza de Cielo Drive, mataron a una pareja de comerciantes. Volvieron a escribir en la pared “Muerte a los cerdos” y el título de la canción de McCartney. Susan fue detenida por el asesinato de Hinman. Su papel en la masacre había pasado desapercibida. Tal vez por eso se mostró tan confiada. Y un día, le contó la verdad a su compañera de celda, que la vendió a la policía a cambio de un trato de favor.

LA VERDAD TRAS EL CASO POLANSKI

En diciembre de 1969 se dio el caso por cerrado, Se desarticuló la “familia”, de la que formaban parte 19 personas de clase media, cinco de ellas dispuestas a matar. Se alimentaban de los desechos de los supermercados, tenían armas y drogas, eran aficionados a las orgías  y creían que el fin del mundo estaba a la vuelta de la esquina. Cayó también el cerebro de la banda, el endemoniado Charles Manson, que, curiosamente, no tenía las manos manchadas de sangre. Sin embargo, el testimonio de Susan Atkins , que se vino a colaborar con la policía, bastó para implicarle. El juicio fue un fenómeno mediático. Se condenó a muerte a Atkins, Manson y otros integrantes del grupo. Pero no fueron ejecutados  porque en 1972 fue abolida la pena de muerte en California. La sentencia fue conmutada por cadena perpetua. Cuatro años más tarde, otra “miembro” de la familia, Lynette Fromme, intentó asesinar al presidente de EE.UU. Gerald Ford. Seguía creyendo en el fin del mundo.

En aquel momento no se descubrió  por qué habían cometido semejante atrocidad. Solo se sabía que Manson había estado en aquella casa en, al menos, dos ocasiones. Y, durante un tiempo, la sombra del diablo siguió planeando sobre el caso. Se supo que Polanski había contactado con el fundador de la Iglesia de Satán, para el rodaje de su película y que había revelado algunos secretos suyos.

Pero la verdad estaba aún por llegar. La actriz Melody Patterson, que había pertenecido a la “familia” durante un tiempo , reveló que el nudo de la madeja era en realidad Jay Sebring, el peluquero . “Yo sabía que era un pervertido sexual. En el subsuelo de su casa, en Beverly Hills, había una sala con todos los refinamientos de un sádico. En Hollywood muchas chicas estaban al corriente de sus gustos. A Patterson no le costó relacionar  el asesinato de Tate y los demás con el de la pareja de comerciantes, los Bianca: eran los padrinos de Jay. Un amigo le dio más pistas: tres días antes de su muerte, Jay se había cruzado con dos chicas drogadas a las que se había llevado a casa. En su refugio las había sometido a todo tipo de vejaciones sexuales. Eran dos miembros del clan Manson. Lo demás es historia.

LOS SICARIOS DE SATÁN: MANUEL Y DANIEL RUDA

Estábamos sentados en el sofá y, de pronto, Daniel se puso de pie. Golpeó con el martillo a Frank. Mi cuchillo brillaba y oí una voz que decía: “Apuñálale en el corazón”. Se lo clavé. Vi una luz a su alrededor. Era su alma que había salido del cuerpo. En ese momento, recitamos una letanía satánica. Manuela Ruda, una joven alemana de 23 años y su marido, Daniel, asesinaron así a su amigo Frank Hackert. Él le  golpeó con un martillo. Ella le asestó 66 puñaladas. Tal y como les había dictado Satán.

Después grabaron un pentagrama invertido, el símbolo del diablo, en el pecho de la víctima, recogieron su sangre y se la bebieron. Para terminar hicieron el amor dentro del ataúd que Manuela utilizaba para dormir. Mientras eso sucedía en el siniestro apartamento de la pareja, su madre había recibido una carta en la que su hija le hacía una confesión: “No soy de este mundo. Debo liberar mi alma de la carne mortal”. Temiendo lo peor, la mujer acudió a la policía. En el piso, la escena era dantesca. Cuchillos y machetes en las paredes, imitaciones de cráneos humanos por todas partes, objetos para el culto satánico y una lista de 15 posibles víctimas. Se buscó a los asesinos por todo el país y aparecieron, finalmente en la ciudad de Jena. Durante el juicio negaron cualquier responsabilidad: “No fue un asesinato, sino una ejecución. Satán nos lo ordenó. No podríamos ir al infierno a menos que lo hiciéramos”. Donde sí fueron fue a la cárcel. Pasarán entre rejas 13 años (Manuela) y 15 (Daniel) con tratamiento psiquiátrico incluido. Curiosidad: los asesinos se habían casado el 6 de junio  y lo mataron el 6 de julio.

LOS DEPREDADORES: CHARLENE Y GERALD GALLEGO

Charlene conoció a Gerald Gallego en 1977 en Sacramento. Él tenía 32 años, pero ya se había casado seis veces y había pasado varias temporadas en prisión. Era como una maldición familiar. Su padre había sido el primer hombre ejecutado en la cámara de gas en Mississippi y él no pudo escapar a su destino. Cuando cumplió los trece años violó a una niña de seis.

No era lo que se dice un buen partido. Pero a ella, que contaba 24 primaveras, no le importó. Es más, se puso totalmente de su parte. Y ambos se convirtieron en una pareja de sádicos asesinos. Un año después de haberse conocido, los Gallego cometieron sus primeros crímenes. Celebraron su aniversario de la forma más cruel y sanguinaria: violaron y asesinaron a dos chicas de 16 y 17 años y las enterraron en un descampado.

En los dos años siguientes, mataron a seis personas más. Pero en el último crimen dejaron varias pistas. Un conocido de la pareja anotó la matrícula de su coche y así, la policía llegó hasta ellos. Charlene declaró que su marido la utilizaba como reclamo para que las chicas se subieran al coche. Luego daba rienda suelta a su depravado instinto sexual. “Él hacía lo suyo con las chicas, mientras yo esperaba y miraba hasta que se quedaba satisfecho. Luego las mataba”. Fue lo que contó ante el Tribunal. Le cayeron 16 años y ocho meses, y no volvió a saberse nada de ella. Gerald fue condenado a muerte en 1982, pero no llegó a ser ejecutado. Murió de cáncer 20 años después. Como curiosidad, ella dio a luz en la cárcel.

LA CASA DE LOS HORRORES: ROSE Y FRED WEST

En el número 25 de la céntrica Cromwell Street de Gloucester vivía el matrimonio West, gente en apariencia normal. Pero ni los West ni esta ciudad del noroeste de Inglaterra eran tan tranquilos y aburridos como parecían. El propietario de la casa, Fred West había  tenido un padre alcohólico y una madre que lo había iniciado en el sexo a los 12 años. A los 20, había sido procesado por violar a su hermana y a los 26 cometió su primer crimen: asesinó a Mary Ann, una joven que esperaba un hijo suyo.

Dos años más tarde, en 1969, conoció a Rosemary Letts.  Estaban hechos a la medida. Rose tenía solo 15 años, pero atesoraba la experiencia sexual  de una prostituta de 50. Le encantaba la pornografía, disfrutaba con las perversiones, alardeaba de su promiscuidad y no tenía inconveniente alguno en que la espiasen. ¿Podía pedir más el sádico de Fred? Se casaron y en 1971 nació su hija Heather.

El matrimonio agredió sexualmente a la niñera de sus hijas y a sus hijos. Y a los inquilinos de la pensión en que habían convertido su vivienda. Como Heather les había salido lista y rebelde, la quitaron de en medio. Cundían los abusos sexuales y las torturas. Y lo peor: no hubo ninguna sospecha, hasta que una de las hijas de los West le contó  a una amiga que su padre la violaba. La policía abrió una investigación y una frase que repetían los niños:(“Heather está en el sótano”) los puso sobre la pista. En el sótano aparecieron los cuerpos de nueve mujeres. Pasó a ser, con todas las de la ley, “la casa de los horrores”.

Cromwell Street 25: la casa de los horrores

Curiosidades: hubo quien quiso comprar la casa para construir en ella un museo de los horrores.

-LA EXTRAÑA PAREJA: MYRA HINDLEY E IAN BRADY

Ella era una chica normal de Manchester. Trabajaba de niñera y se había convertido al catolicismo. Él, en cambio, era firme seguidor de Hitler y del marqués de Sade. ¿Qué pudo ver en él? Los maquiavélicos pensamientos  de Ian no tardaron en hacer acto de presencia. Sus relaciones sexuales desembocaron en el sadomasoquismo. Myra se dejó llevar. Se tiñó de rubio y compró unas botas de tacón, tal y como requería su papel. La puesta en escena exigía también odiar a los niños, la religión, las reuniones sociales y el matrimonio. Y así lo hizo. Pero llegaron demasiado lejos: mataron a cinco niños. Ian reconoció los crímenes y exculpó a su compañera. Pero ella se dio cuenta de la influencia que había ejercido sobre ella y descargó su odio contra él. Él, al sentirse traicionado, contó cómo había sido su participación en los crímenes y no se dejó nada en el tintero.

La sentencia fue la misma para los dos: cadena perpetua. A Ian se le diagnosticó esquizofrenia paranoica y se le recluyó en una penitenciaría psiquiátrica. Myra no pudo agarrarse a eses clavo ardiendo. No padecía enfermedad mental alguna. En una carta que publicó el diario “The Guardian” en 1995, entonaba el mea culpa: “Yo conocía la diferencia entre el bien y el mal, y me preocupaba por ello, aunque encerré esos sentimientos. Aparté mis creencias para identificarme completamente con un hombre que se había convertiod en mi dios, a quien temía y adoraba al mismo tiempo”. Murió en 2002 tras pasar 36 años entre rejas.

Curiosidades: Myra estudió Humanidades en prisión.

-LOS CORAZONES SOLITARIOS: MARTHA BECK Y RAY FERNÁNDEZ

Los corazones solitarios

Buscaban viudas de guerra y mujeres acaudaladas en los anuncios de contactos de los periódicos. Raymond Fernández se presentaba como el amante latino ideal. Martha se hacía pasar por su hermana. Eran dos adictos al sexo escabroso, al dinero fácil, a la mentira… y al crimen. Estafaban a sus víctimas y luego las aniquilaban. Fueron la pareja más buscada y famosa de la América de los años 40. Los llamaban “los asesinos de los corazones solitarios”.

 

"Corazones solitarios"

La vida de Ray había sido un tanto atribulada. Nació en Hawai en 1914, se marchó  a vivir en Connecticut en 1917 y, 15 años después se trasladó a España. Trabajó para el Servicio de Inteligencia británico durante la Segunda Guerra Mundial y, en el viaje de regreso a EE.UU. sufrió un golpe en la cabeza que le dejó malparado. En esa época se aficionó  a la magia negra. Fue también cuando decidió aprovecharse de sus encantos, que le sirvieron para desvalijar a más de un centenar de mujeres en dos años. De esta manera conoció a Martha Beck, una enfermera divorciada, y ambos se fueron a vivir juntos. Pero Roy no dejó de ver a otras mujeres. Martha, celosa, se decidió por el camino más corto: asesinarlas. Se contaron más de 20 víctimas de la fatídica pareja. Ella, durante el juicio, declaró que habría hecho cualquier cosa por amor y describió, para espanto de los allí presentes, sus hábitos sexuales, que estaban relacionados con el vudú. A ambos les esperaba la silla eléctrica en Sing Sing. Les llegó la hora en 1951.

-LOS ASESINOS DEL KEBAB: SHIRIN GUL Y RAhHMATULLAH

Shirin, su amante Rahmatullah y su hijo solían coger un taxi para volver a casa. Una vez allí, hacían gala de su hospitalidad, invitaban al conductor a pasar y le servían té y kebab. Sería una estampa pintoresca del Afganistán urbano si no fuera  porque la comida estaba salpimentada con barbitúricos. Y porque el postre para los convidados era el estrangulamiento y el posterior viaje al jardín. Después, la pareja corría a vender el taxi a una ciudad fronteriza con Pakistán. Solían sacar 10000 dólares por la venta.

Esta era su rutina hasta que desapareció Haji Mohammed Anwar, un hombre de negocios de 60 años, que había hablado con su primo se dirigía a casa de la extraña familia. A los dos días, apareció su cuerpo. Los investigadores hallaron la ropa y los zapatos del fallecido en el hogar de la familia. Siguieron buscando y encontrando: seis cadáveres enterrados a un metro y medio de la superficie. Aún les esperaban más en otra vivienda en la que la familia había residido hacía tiempo: 18 cuerpos, entre los que estaba  el del marido de Shirin, Mohammed Azam. La “asesina del kebab”, como se la conocía, lo negó todo. Bueno, todo no. Reconoció que sabía que había cuerpos enterrados en el jardín pero no cómo había llegado hasta allí. También confesó que  Rahmatullah había matado a su marido y que ella estaba de acuerdo, porque la había maltratado hasta el día de su muerte. El fiscal pidió la pena de muerte para toda la familia.

-LOS DIABÓLICOS: KARLA H. TEALES Y PAUL BERNARDO

Se les conoce como Barbie y Ken, pero no son, precisamente, dos muñecos. En todo caso, se trata de dos muñecos diabólicos. Eran un par de sádicos carniceros que llegaron a protagonizar hasta 43 ataques sexuales y una docena de asesinatos. Su mente retorcida les llevó por los más sanguinarios y disparatados derroteros. No contentos con torturar, violar y descuartizar a sus jóvenes víctimas para dar alimento a su siniestra lujuria, grababan sus imágenes y voces agonizantes con una cámara.

Barbie y Ken

Un día se pelearon y Karla se llevó un duro golpe. Asustada, porque era consciente de hasta dónde podía llegar Paul, llamó a la policía y lo contó todo. De esta manera puso fin a una historia que había comenzado en 1987 cuando Karla, de 17 años y Paul, de 23, se conocieron.  A los ojos de todos, estos dos jóvenes parecían la pareja perfecta: cenas románticas, regalos, un anillo de compromiso de diamantes, una boda en carroza tirada por hermosos caballos, una luna de miel en Hawai…

Pero en realidad, los dos eran la encarnación del mal. Las huellas de sus espeluznantes actos quedaron impresos con todo lujo de detalles escabrosos en una amplia colección de cintas de vídeo. Las familias de las víctimas iniciaron una lucha sin descanso hasta conseguir que estos testimonios fueran destruidos. No querían que tal horrible oscuridad pudiese salir algún día a la luz. Lo consiguieron. Además de las cintas, se destruyeron las sogas empleadas para atar a las víctimas y la sierra circular con las que las descuartizaban.

-LOS IMPROVISADORES: DEBRA BROWN Y ALTON COLEMAN

Constituían una mezcla explosiva. Juntos eran capaces de lo peor, Y eso que Alton tenía un expediente inigualable. A los 17 años ya coleccionaba delitos sexuales que incluían el robo a mano armada, la violación, la pedofilia, e incluso el asesinato: había matado a la hija de una amiga de su madre. A Debra no se le conocían antecedentes. Sin embargo, el furor de los dos miembros era el mismo. De la mano iniciaron una auténtica cacería humana.

Por supuesto, no tenían escrúpulos. Pero tampoco objetivos. Ni armas, ni ritual. Mataban porque sí. Sobre la marcha y sin premeditación, aunque con mucha alevosía. Elegían mujeres al azar, abusaban de ellas y posteriormente, las asesinaban con lo primero que encontraban a mano. La ola homicida duró 53 largos días. Únicamente su arresto pudo poner fin a tanta locura.

El abogado defensor de Coleman adujo problemas mentales, pero el jurado no tuvo clemencia. Es más, el reo recibió tres sentencias de muerte, una en cada estado donde habían matado: Indiana, Ohio, Illinois. Para que no hubiera ninguna duda. La condena se ejecutó el 26 de abril de 2002, cuando el asesino tenía 46 años. Debra Brown miró hacia otra parte. Insistía en que Alton la había obligado a cometer los crímenes. Pero sus argumentos  tampoco cayeron en gracia. Lo último que se supo de ella es que esperaba su turno en el corredor de la muerte. La prensa habló de odio a su propia raza ya que todas las víctimas eran negras.

 

Última actualización en Miércoles, 08 de Febrero de 2017 20:09
 
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Rohollah Balvardi
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